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Dr. Gonzalo M. Armienta Calderón

DESDE LA CONFRATERNIDAD

El conocimiento de la ciencia, de la técnica, del arte, en suma, de la cultura toda, no es ni debe ser un privilegio de unos cuantos, sino fruto que se esparce con largueza para provecho de todos" (Gonzalo Armienta C.). Conocí al Dr. Gonzalo Manuel Armienta Calderón en el mes de febrero de 1970, a su llegada a la capital del Estado con motivo de su nombramiento como Rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa en sustitución del Lic. Rodolfo Monjaráz Buelna. Un hombre de pensamiento amplio, de decisiones firmes, de trato muy agradable y fino sentido del humor; no se requería mucho tiempo para reconocer en él su gran talento, su amplia cultura, su dinamismo y su inocultable cariño por la Universidad. Transcurridos escasos 30 días de tomar posesión de la rectoría de la UAS, me citó en sus oficinas para preguntarme si me interesaba la dirección de la Escuela de Ciencias Químico Biológicas, en la que prestaba mis servicios como profesor de tiempo completo y secretario administrativo. Tengo buenas referencias de usted, me dijo, y quiero que me autorice proponerlo al consejo universitario para que se haga cargo de la dirección de la escuela. A partir de ahí, y durante más de 40 años, el doctor Gonzalo Armienta me distinguió con su amistad. Durante su gestión al frente de la universidad, que terminó con la presentación de su renuncia (y la mía también) el 7 de abril de 1972, a raíz del artero asesinato de dos estudiantes universitarios, fui testigo y protagonista de los grandes e importantes proyectos que el Dr. Armienta dio vida en la centenaria institución. La construcción de ciudad universitaria, la creación de Radio UAS, Escuela de Ciencias del Mar, el Bufete Jurídico Estudiantil, la Escuela de Ciencias Físico Matemáticas, el Cine Club Universitario, entre otros importantes proyectos. En la Escuela de Ciencias Químico Biológicas (hoy facultad) se creó la carrera de Ingeniero Bioquímico, los laboratorios de Ingeniería Química y el Laboratorio de Análisis Clínicos de Servicio Social. Lo acompañé en incontables ocasiones a la ciudad de México a revisar planos, presupuestos y todo lo concerniente a la construcción de ciudad universitaria. Entrevistas con el Presidente Echeverría y secretarios de estado para gestionar los recursos necesarios para este gran proyecto, siempre con una contagiosa sonrisa y optimismo desbordante por el avance de sus gestiones. En su fructífera vida profesional ocupó importantes puestos en diversas dependencias gubernamentales. Director Jurídico del INFONAVIT, Director Jurídico en la Secretaría de Gobernación, Coordinador de Delegaciones de la desaparecida SEDUE, Magistrado Presidente del Supremo Tribunal Fiscal de la Federación, Subsecretario de la Reforma Agraria, Secretario General de Gobierno en el Estado de Sinaloa, fundador de la Escuela Libre de derecho, creador y Rector de la Universidad de Occidente; posiciones en las que siempre se distinguió, además de su incuestionable honestidad y preparación, por su prudencia y discreción en el actuar. Fue autor de varios libros: La Universidad y el Estado, Teoría General del Proceso, El Proceso Tributario en el Derecho Mexicano, Cinco Estudios Jurídicos, El Ombudsman y la Protección de los Derechos Humanos, además del libro de poesía En Mis Manos Una Voz. Su deceso el pasado 28 de septiembre del 2013 no fue una sorpresa, su salud estaba muy deteriorada a su avanzada edad. A la agencia funeraria asistieron a presentar sus respetos a la familia, infinidad de personas entre altos funcionarios, ex alumnos y amigos del doctor Armienta. La Universidad Autónoma de Sinaloa, la Universidad de Occidente y la Escuela Libre de derecho vivirán siempre en deuda con quien les entregó todo su esfuerzo y cariño para llevarlas a planos superiores como instituciones de educación profesional. Un recuerdo para quien el pasado 10 de enero cumpliría 90 años de vida. Descanse en paz.

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