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Drogas: ponerle números

Los mercados de drogas ilegales son un territorio de sombras. Todo ocurre en circuitos clandestinos, sin registros ni estadística. Son por ello espacios de fantasía. Con estimaciones de aire y saliva, se ubica en 19 mil millones de dólares los ingresos del narcotráfico mexicano. O en 38 mil millones. O en el número que sea, por ficticio que suene. Al fin y al cabo, no hay como saber algo sobre esos mercados, ¿no?

Pues tal vez sí. La semana pasada, la Oficina Nacional de Control de Drogas de los Estados Unidos publicó un reporte sobre el tamaño y la evolución del mercado de drogas ilegales en el país vecino.

El documento, elaborado por investigadores de la RAND Corporation (entre otras instituciones), no es el primero en su tipo, pero es tal vez el que más luz aporta sobre los patrones de consumo de drogas ilegales en Estados Unidos. Entre otros datos, el reporte muestra que:

• En 2010, los estadounidenses gastaron aproximadamente 109 mil millones de dólares para adquirir mariguana, cocaína, heroína y metanfetaminas. Esa suma es considerablemente mayor a la estimada en estudios previos, los cuales ubicaban el tamaño del mercado entre 60 y 70 mil millones de dólares.

• El tamaño del mercado de esas cuatro drogas se mantuvo estable durante la primera década del siglo, pero la composición se modificó radicalmente. En 2000, los estadounidenses gastaban dos veces y media más dinero en cocaína que en mariguana. Para 2010, el mercado de la mariguana era 50% mayor que el de la cocaína.

• La cantidad demandada de cocaína disminuyó 50% entre 2000 y 2010. En contraste, el volumen consumido de mariguana se incrementó 30% en el mismo periodo.

• Los consumidores no sustituyeron cocaína con metanfetaminas. El consumo de esas drogas sintéticas alcanzó su pico en 2005, para luego disminuir a la par de la cocaína.

Todas esas cifras están sujetas a altos grados de incertidumbre, pero aportan un orden de magnitud para pensar sobre mercados de drogas. Y es posible construirlas porque en Estados Unidos cuentan con bases de datos sistematizados sobre drogas ilegales. Entre otras:

• Encuestas nacionales de uso de drogas con periodicidad anual.

• Una serie de precios de drogas ilegales (construida con compras encubiertas).

• Una base de datos sobre episodios de tratamiento.

• Encuestas con detenidos, respaldadas con exámenes toxicológicos.

Prácticamente nada de eso existe en México. Contamos con encuestas nacionales de adicciones, pero sin periodicidad regular. Sobre precios, no hay casi nada, salvo algunos esfuerzos notables pero limitados de organizaciones sociales (CUPIHD en particular) para obtener información de los usuarios.

En resumen, estamos en tinieblas. No conocemos el tamaño del mercado de drogas ilegales, mucho menos su evolución en el tiempo, las características de sus participantes o el impacto de diversas políticas públicas. No sabemos casi nada que no sea anécdota o intuición.

El país se está embarcando en un debate sobre política de drogas. Evolución positiva, sin duda. Pero para que esa discusión sea fructífera necesitamos más información. Varios legisladores han presentado recientemente iniciativas para modificar el régimen legal de la mariguana. Sería agradecible que, como parte del mismo esfuerzo, promovieran la construcción de datos, encuestas, registros, información sobre lo que sucede en el mercado que se pretende regular.

En materia de drogas, tenemos pocos datos, mala evidencia, debates pobres y políticas ciegas. El primer paso parece obvio: más información. Y a la voz de ya. Los mercados de drogas son espacios de sombras, pero hay formas de arrojarles algo de luz.

Twitter: @ahope71