Opinión

Distante, la relación México con Irán

DESDE LA BARRERA

Por  Eduardo del Río

De no haber sido inexacta, la noticia hubiera tenido un impacto altamente negativo en la relación México-Estados Unidos. De acuerdo con un texto publicado en el influyente diario The Wall Street Journal, firmado por la reconocida editora Mary O’Grady, el régimen iraní se habría acercado a la Administración del presidente López Obrador desde que este asumió el poder.

Se trataría, según la columnista, de una estrategia de la Guardia Revolucionaria de Irán, a la cual perteneció, hasta el momento de su muerte, el General Qasem Soleimani, un reconocido y carismático militar, cuya ejecución por parte del ejército estadounidense ha desatado una de las peores crisis en Medio Oriente en las últimas décadas.

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La suposición de O’Grady significaría que el régimen iraní se habría acercado a México, tal y como en diferentes momentos de la historia reciente lo ha hecho con otras naciones latinoamericanas como Cuba, Venezuela y Nicaragua. La finalidad de dichos encuentros sería establecer alianzas con aquellos Gobiernos que podrían ser afines a Teherán en sus estrategias en contra de Estados Unidos.

Basta con revisar la evolución y estado actual de la relación que México sostiene con Teherán para restar cualquier credibilidad a los postulados del Wall Street Journal. Ambas naciones tuvieron sus primeros contactos diplomáticos en 1903 y establecieron relaciones bilaterales de manera formal en 1971. Desde esa fecha, los vínculos bilaterales no han sido interrumpidos, pese a que nuestro país cerró su embajada en 1982, para reabrirla posteriormente en 1992.

El mayor irritante que complicó la relación con la República Islámica de Irán ha sido, sin duda, la presencia en México del Sha, Mohamed Reza Pahlevi, quien fue recibido en nuestro país en 1979 por presiones de Estados Unidos. 

En los últimos años, los nexos entre ambas naciones han sido fríos y apegados a los formalismos diplomáticos, sin que exista un compromiso de incrementar el diálogo político y las relaciones comerciales. El mutuo respeto ha sido el denominador común en los foros multilaterales, en donde México, en el caso de la Asamblea General de Naciones Unidas, se ha abstenido de cualquier condena de tipo político en contra de Irán. 

Desde 2014, México e Irán no han sostenido intercambios de alto nivel, salvo algunos encuentros aislados entre cancilleres. Sin embargo, la mayor muestra de que los nexos entre los dos países son prácticamente inexistentes fue la ausencia de un enviado especial de aquel Gobierno asiático a la toma de posesión del presidente Andrés Manuel López Obrador, el primero de diciembre de 2018.

Distante y funcional, carente de cualquier sustancia política y comercial, así podría definirse el estado que guardan actualmente los vínculos entre estos dos países, que, como se sabe, tienen visiones absolutamente diferentes de la forma en la que se vinculan con Estados Unidos. 

Segundo tercio. Fiel a su estilo, el presidente López Obrador desestimó la nota del Wall Street Journal, “Qué importancia le puedo dar a eso, nada. No me quita el tiempo… no es objetivo, me consta”, dijo ayer en su conferencia de prensa. 

Tercer tercio. “Cállese, perra”, de esta forma fue tratada ayer Paola Rojas por un policía capitalino en las calles de la Ciudad de México. Muy fácil sería dar con este pseudoservidor, quien refleja el nivel de nuestras autoridades encargadas de la seguridad en las calles.

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