Opinión

El Grito, gira de AMLO, hospitales y los mangos de Mario Zamora

Por: Luis Enrique Ramírez

Mario Zamora. Foto: Cortesía

Mario Zamora. Foto: Cortesía

Quién lo iba a decir: Morena, sus diputados, senadores y analistas a modo, se enfrascan en discusiones para defender «la hora de la comida» como un derecho inalienable de los legisladores.

Al respecto, circula una foto que resulta curiosa por naturaleza, pero existe un fondo todavía más interesante tras la imagen, que muestra al senador Mario Zamora Gastélum mientras come con avidez un plato de mango junto a su compañera de la bancada priista Beatriz Paredes, en sus respectivos escaños de la Cámara Alta.

Resulta que, mientras la mayoría de los senadores (incluidos los del ala izquierdista mayoritaria) se iban a comer en lujosos restaurantes sin importarles que la sesión estuviera en curso, Zamora y Paredes decidieron anteponer el respeto a la Cámara, permanecieron en sus lugares; pero, eso sí, aplacaron el hambre gracias a que ese día el sinaloense llevó mangos para regalar a sus compañeros. La calificación para la fruta fue unánime: deliciosa. ¿Y de dónde más podían provenir tales manjares? Claro: de la empacadora Daniela, en San Miguel Zapotitlán, propiedad del suegro de Mario (el papá de la Wendy, pues), don Daniel Ibarra, el Parnas, principal exportador manguero de América Latina. Ahora sí que de Ahome para el mundo.

Pero la entrega que Mario Zamora ha demostrado a su tarea como senador de la República va mucho más allá: de cuatro sesiones celebradas por la recién estrenada legislatura federal, en tres el mochitense ha tenido participación estelar:

En la primera, con la llamada «ley Zamora», que busca acabar con la corrupción de los funcionarios a partir de su declaración de bienes («adiós, cínicos, rateros, gandallas», como dice Mario en su peculiar lenguaje); el lunes presentó junto con Sylvana Beltrones la polémica iniciativa sobre «autos chocolate», y el martes fue el encargado de exponer en tribuna el posicionamiento de los priistas en la glosa sobre el último informe presidencial de Enrique Peña Nieto. 

Arranque inmejorable, pues, el de Mario Zamora como integrante del Senado de la República. Algo nos dice que, desde esa posición, habrá de superar todas las expectativas. ¿Apostamos?

SUSPENSO AMLOÍSTA. Con un acto en honor a los Niños Héroes iniciaron ayer en Sinaloa los actos conmemorativos por el 208 Aniversario de la Independencia de México. El momento culminante, desde luego, será la tradicional ceremonia del Grito en Palacio de Gobierno mañana, a cargo del mandatario estatal Quirino Ordaz, y con un show popular a cargo de Los Plebes del Rancho, famosos en todo el país y más allá de nuestras fronteras.

Pero seamos honestos: ni las fiestas patrias ni Maradona ni el libro de la examante porno de Trump ni el TLC ni el Güero Cruz y su expulsión del PAN, vaya, ni el desastroso paso del huracán Florence restan atención al gran acontecimiento del domingo próximo: la gira del presidente Andrés Manuel López Obrador por Mazatlán, donde se espera un importante pronunciamiento en virtud de la fecha, 16 de septiembre.

Más aún: el encuentro que sostendrá AMLO con el gobernador de Sinaloa al día siguiente promete, y mucho, en materia política. Un cúmulo de sucesos sobrevendrá tras la gira amloísta, y dicen que todo será para bien.

INSÓLITO ALCANCE HOSPITALARIO. Pero la expectativa por la visita de AMLO no es todo lo que ocurre en Mazatlán. Ayer anduvo por aquella su tierra el gobernador Quirino Ordaz.

Comprensiblemente motivado por el hecho de que en esta etapa de su administración se construyen tres de los más grandes hospitales del estado (el Pediátrico y los generales de Mazatlán y Culiacán), el mandatario supervisó los avances en el nuevo nosocomio del bello puerto, y, tras constatar que son superiores a lo esperado, anunció que en diciembre o enero los mazatlecos podrán proclamar, ahora sí, por fin, «habemus Hospital General».