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El INE y los consejeros locales

La motivación para sustituir el IFE por el INE fue que, según el PAN y el PRD, los institutos estatales electorales, en su mayoría, eran nombrados y controlados por los gobernadores de los estados. En realidad, son los partidos los que a través de cuotas nombraban a los consejos estatales, y desde luego, donde el partido del gobernador era mayoritario, incidía en mayor medida sobre el nombramiento de los consejeros.

Irónicamente, los partidos hicieron lo mismo al nombrar el Consejo del nuevo INE, pues si bien ahí no incide el Ejecutivo, los partidos sí lo hacen como ocurría en los estados. Lo que se quiso corregir en los institutos estatales no se quiso remediar cabalmente en el INE. Fueron el PAN y el PRD quienes insistieron en esa reforma porque la gran mayoría de los estados están gobernados por el PRI, por lo cual aquellos salían perdiendo en la partidización con cuotas en los institutos estatales, en tanto que en el mismo proceso dentro del INE más o menos resultaron parejos. Tuvimos ejemplos palpables de cómo presidentes de los consejos estatales respondían directamente a las órdenes del gobernador (como en Veracruz y Oaxaca, en 2010). Y en el DF, más partidizado no podría estar.

Una de las nuevas atribuciones del INE será, como se sabe, nombrar a los consejeros de los institutos estatales. Eso puede ser un paso importante para despartidizar a dichos institutos pues los partidos quedarán fuera de ese proceso. Es algo parecido a cómo se nombraban los consejeros locales del IFE cada entidad, y los distritales, pues los partidos podían opinar, pero no decidían. Las posibilidades de que tales consejos fueran integrados por personas competentes sin vínculos o preferencias claras por algún partido se incrementaban significativamente, y personas independientes y más neutrales (lo que no significa que sea químicamente puros) pudieron integrar tales consejos. Eso mismo puede pasar al nombrar a los nuevos consejeros de los institutos estatales electorales, pues en principio los consejeros del INE considerarán personas que tengan experiencia en el ramo pero sin ser militantes ni tener una cercanía orgánica con ninguno de los partidos. Al menos la probabilidad de que eso ocurra es mucho mayor que cuando los congresos estatales nombraban a los consejeros. Ahí habrá una ganancia en la imparcialidad y autonomía de tales institutos. A menos que los consejeros del INE reciban presiones de los partidos que los propusieron, para tratar de incidir en la designación de los consejos estatales gente afín a tal o cual partido. De seguro eso va a ocurrir, pero al menos ya no es la participación directa de los partidos, y en esa medida, entre todos los consejeros podrán acordar la constitución de consejos estatales esencialmente despartidizados. Al menos ese es el objetivo pero la oportunidad de que así ocurra es mucho mayor que en el antiguo esquema.

Los procesos electorales de 2015 abarcan 17 entidades, en nueve de las cuales habrá también elección para gobernador. Urge el nombramiento de los consejos estatales de tales estados, pero el INE decidió que no puede hacer los nombramientos respectivos en tanto no esté aprobada la legislación secundaria, que regula dicho proceso. Suena lógico, pero el tiempo apremia y los interesados en cambiar los consejos estatales, PAN y PRD, se inconformaron con la decisión del INE. Sólo hasta que la legislación secundaria esté aprobada, ya con los pormenores del proceso, se podrá nombrar – eso sí, con prisa – a los nuevos consejeros estatales de esos 17 estados. De salir bien el proceso, se dará la paradoja de que ahora los consejos estatales estarán menos partidizados que el Consejo del INE (como de hecho había ocurrido con los consejos locales del IFE respecto del Consejo General).

*Gabriel García Márquez tuvo el don de retratar en su obra la esencia de Latinoamérica, sus contradicciones, su surrealismo, su magia, sus desigualdades y abusos.

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