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Fue un calvario para López Obrador llegar al evento en el IMSS de El Fuerte por atender a los grupos en la carretera a ese lugar

Por  El Ingenio

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Atento. Quienes creyeron que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, mandaría por un tubo a los grupos que le hicieron guardia en las afueras del hotel en que pernoctó, se equivocaron. Tenían el antecedente de que se había enfrentado a unos trabajadores que protestaron cuando llegó a dormir a un hotel en San Luis Potosí, a quienes les dijo “no merezco ese trato”. Ayer no fue así. A los locatarios del mercado 030, a los trabajadores del Sector Salud y a los del Centro de Atención para Estudiantes con Discapacidad los atendió bien.

Acompañado del gobernador Quirino Ordaz Coppel, López Obrador dejó alentados a los tres grupos que dentro de lo que cabe quedaron satisfechos porque ya cuando menos fueron escuchados por el presidente.

Lo que algunos extrañaron es que los opositores al alcalde ahomense Guillermo “Billy” Chapman no hayan estado ahí para atizarle a la hoguera a dos días de que se resuelvan los juicios políticos en su contra en el Congreso del Estado.

De a montón. De hecho, fue un calvario para López Obrador llegar al evento central en el Hospital del IMSS en El Fuerte porque por toda la carretera Los Mochis-El Fuerte hubo grupos que se apostaron para que los atendiera. Desde el ejido 5 de Mayo hasta Cabanillas hizo al menos 10 paradas. No hizo más ni les dedicó más tiempo porque tenía que llegar a la hora y regresar para tomar el vuelo en avión comercial a Baja California.

Ya no estuvieron los que se oponen a la instalación de la planta de amoniaco en Topolobampo. Estuvieron los indígenas, los empresarios y profesionistas que apoyan el proyecto. Impactaron con sus camisas con la leyenda “Aquí sí”.

Los precaristas de César del Pardo le hicieron guardia ahí, entre otros. Más adelante, en Taxtes, estaban los vecinos del Téroque que hace un par de días bloquearon la carretera para demandar la reparación del camino de acceso. Le echaron a la alcaldesa Nubia Ramos Carbajal. Y así por el estilo en otros poblados. Lo más fuerte fue en Cabanillas, en donde un grupo de vecinos de Chinobampo bloquearon la carretera. Estos no se expresaron bien de Ramos Carbajal.

Dolor de cabeza. Este grupo y otros de diferentes comunidades le empañaron el día a la alcaldesa fortense. Estos fueron movidos por el exregidor José María Flores, hoy morenista, que arengó a la multitud para gritarle en las afueras de la clínica del IMSS, donde se realizaba el evento, “Fuera, fuera, fuera”. Lo prepararon con antelación porque estos grupos vestían camisas con la consigna “Basta de corrupción en El Fuerte”. Pero cuando entró al espacio del evento, Ramos Carbajal tuvo aplausos. Al final, la alcaldesa ni se tibió porque adjudicó las acciones en su contra a intereses políticos.

Bravo. Dicen que el que regresó más ensorbecido de la Ciudad de México es el alcalde de Ahome, Guillermo “Billy” Chapman. Para empezar, arremetió contra los empresarios que representan “intereses bastardos”. Con eso les dio para atrás a la petición que le hicieron de que pidiera licencia como una medida de salir en forma decorosa de la presidencia municipal. Iluso aquel que pensó que iba a ser más blandito en su respuesta.

Por el contrario, se habla que llegó más bravo porque tuvo el respaldo de la cúpula morenista en la Ciudad de México para sortear los juicios políticos en el Congreso, en donde se victimizó de la embestida de los hombres del dinero, a quienes “no los va a favorecer”. Ya encarrerado, respaldó a los policías que detuvieron a los que repintaron los colores de la bandera de la comunidad LGBT+ en la plazuela 27 de Septiembre. Que todos deben respetar las leyes y reglamentos. Sin embargo, en ese tema él fue el que no los respetó al autorizar esos colores ahí violando la norma.