Opinión

El Ingenio

La señal de autoritarismo del gobierno chapmista es que preventivos sean usados para intimidar a la síndica procuradora

Por  El Ingenio

Ni para donde se haga. El alcalde de Ahome, Guillermo “Billy” Chapman, ya no puede ocultar su proclividad a la simulación, a la mentira y a violentar la ley. La mayoría de los ahomenses lo sabe desde que empezó a gobernar, pero la nueva resolución del Tribunal Electoral del Estado de Sinaloa reconfirma su verdadera naturaleza. La nueva sentencia de que no cumplió en su totalidad la sentencia que se le dictó en su contra por violencia política en razón de género y acoso laboral en perjuicio de la síndica procuradora Angelina Valenzuela Benites es un duro golpe: la imagen que siempre a querido proyectar de ser un hombre de leyes y honorable quedó hecha pedazos.

La nueva resolución del TEES lo reconviene a cumplir en su totalidad la sentencia que hizo la faramalla de acatar en una sesión de Cabildo hostil deliberadamente planeada. Es decir, la quiso hacer al vivo y está saliendo trasquilado al igual que sus principales funcionarios: el secretario Juan Fierro; la tesorera Ana Ayala; la directora del Medio Ambiente, Solángel Sedano, entre otros. Asimismo, los regidores. Falta que Chapman quiera irse al recurso de revisión. La necedad es su mejor virtud.

Autoritarismo. Lo más grave del caso es que salió a relucir que elementos de la Policía Municipal se prestan al juego perverso de intimidar a la síndica procuradora. Hasta la puerta de su casa han llegado agentes preventivos para arrojar artefactos pirotécnicos con la clara intención de amedrentarla en horas de la madrugada. Esto no es un invento ni prefabricación. Es real. Con esto queda al descubierto que los agentes preventivos son usados para atacar a los adversarios políticos del alcalde Chapman y no para cumplir con su verdadera función de salvaguardar el orden y la integridad de los ciudadanos.

Con esto toma más color los señalamientos de que agentes preventivos han actuado en actos de intimidación en otros casos. Algunos señalan que dentro de todo, esta es la señal más clara del autoritarismo del gobierno chapmista. Como no es un caso aislado, muchos sacan la conclusión de que los policías actúan por órdenes superiores.

Golpes de pecho. En este contexto, todavía el alcalde Chapman se da golpes de pecho. Hay indicios de su perfil violento, pero el jura y perjura por su familia que en ningún momento ha atentado en contra de alguien. Eso al anunciar en la sesión de Cabildo que actuará legalmente contra el youtuber Paúl Velázquez Benítez que lo acusa de ser el autor intelectual del atentado a balazos que sufrió.

Es posible que Velázquez Benítez se fue de boca, que no tenga las pruebas de su acusación, por lo que el alcalde está en su derecho de demandarlo, pero con eso no recompone su imagen porque ya muchos conocen su personalidad: desde el inicio de su gobierno está abierto el caso de la amenaza de muerte del que lo acusó la síndica procuradora. Todo para que acatara al pie de la letra sus órdenes. Más claro: para que fuera su tapadera.

Eso por decir un solo caso. La demanda que anunció contra Velázquez solo va a provocar ruido. Algunos dicen que Velázquez y Chapman están cortados con la misma tijera.

Acorralada. La nueva resolución contra Chapman del Tribunal Electoral del Estado de Sinaloa pone contra la espalda y la pared a la presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Graciela Domínguez. De nueva cuenta el TEES vincula al Legislativo para que actúen.

Domínguez ha sido tapadera del alcalde, pero quiere sacarle la vuelta a eso con un discurso ramplón: de que Chapman no puede ser juzgado dos veces por el mismo delito. ¿Cuando lo juzgó por un delito el Congreso?. ¿Qué no sabe que hay un amparo por la resolución de la Comisión de Puntos Constitucionales?.

Además, la sentencia del TEES no la ha cumplido y que a ellos también los deja en una mala posición.

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