Opinión

El Ingenio

La fiebre de municipalización llegó a El Fuerte: un grupo  encabezado por José Luis Lachica pugna por hacer municipio a San Blas

Por  El Ingenio

La posibilidad. ¿El Congreso del Estado va a vincular o no la sentencia del Tribunal Electoral del Estado de Sinaloa en la que encontró culpable al alcalde de Ahome, Guillermo “Billy” Chapman, de violencia política en razón de género y acoso laboral contra la síndica procuradora Angelina Valenzuela Benites? La interrogante se la vuelven hacer algunos ahomenses tras la segunda resolución de ese órgano electoral que resuelve que Chapman no cumplió con la totalidad de las sanciones que se le aplicaron o lo que es lo mismo: que solo simuló acatarlas.

La especialidad de Chapman es el engaño, lo que ya no le sale. En forma sorprendente, Graciela Domínguez, presidenta de la Junta de Coordinación Política y líder de la bancada morenista en el Congreso del Estado, desechó esa posibilidad con justificaciones absurdas.

Sin embargo, la ofensiva que lanzó la diputada priista Ana Cecilia Moreno Romero podría cambiar las cosas en el Congreso del Estado porque hay diputados de las otras fracciones y una ala de los morenistas que van por Chapman tomando en cuenta el caso de la sentencia en favor de la síndica procuradora. Esto es lo que revive la segunda resolución del TEES.  

Mala señal. No por nada, pero el uso faccioso de elementos de la Policía Municipal para intimidar a los adversarios políticos fortaleció la mala imagen que tienen los ahomenses del gobierno del alcalde Chapman. El utilizar a los policías para arrojar juegos pirotécnicos en horas de la madrugada en la casa de la síndica procuradora es más grave de lo que parece. Esto vino también a resucitar la acusación penal de amenazas que interpuso Angelina Valenzuela en contra de Chapman.

Lo descrito por esta en la reunión que tuvo con el alcalde en casa de este cobra más sentido. Con el hecho intimidatorio de los policías preventivos ya está más claro que Chapman sí pudo haber incurrido en la amenaza para aterrorizar a Valenzuela con el fin de que lo dejara gobernar como él quisiera. Otros hechos en lo que va del trienio caminan en esta misma dirección.

Cortón. Dicen que el gobernador Quirino Ordaz ya no le hizo fiesta al alcalde Chapman en la gira que realizó por Ahome el director de Instituto de Salud para el Bienestar, Juan Antonio Ferrer Aguilar. El trato que Ordaz le dio fue institucional ante la actitud entreguista de Chapman. Ya el gobernador no se va con la finta tras haberlo responsabilizado de incumplir con la entrega de recursos que prometió.    

Desfachatez. Con total desvergüenza el director de Inspección y Normatividad de Ahome, Arturo Mendívil, protege a su compañero de gabinete, al director de la Unidad de Inversión, Paúl Corona. Resulta que la empresa empadronadora de su familia inundó de pendones la infraestructura urbana sin permiso.

La directora del Medio Ambiente y Desarrollo Urbano, Solángel Sedano, se lavó las manos y le echó la bolita al director de Inspección y Normatividad para aplicar las sanciones. Sin embargo, este salió con que la empresa estaba tramitando el permiso. O sea, primero colocan los pendones y ante el escándalo solicitan el permiso sin que se les aplique una sanción. Pero no fuera otro porque hasta al paredón los manda.  

Por el abandono. La fiebre de la municipalización llegó a El Fuerte. Un grupo de ciudadanos, encabezado por el exregidor priista José Luis Lachica, empezó con el movimiento para municipalizar San Blas. Los motivos son varios, pero uno central: por el abandono en que están y que se agudizó con el gobierno de la alcaldesa Nubia Ramos, que anda por Europa en promoción del Pueblo Mágico, aunque muchos no le creen y le adjudican que anda de paseo con sus principales colaboradoras. Tal parece que su viaje a España fue la gota que derramó la inconformidad por el atraso en esa y otras sindicaturas.

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