Opinión

El Ingenio

Lo que debería haber hecho cuando menos dos semanas antes, el gobierno chapmista lo hizo: cerrar los tianguis en el municipio

Por  El Ingenio

Ya era hora. Lo que debería haber hecho desde hace cuando menos dos semanas, la administración del alcalde de Ahome, Guillermo “Billy” Chapman, decidió hacerlo ya ante el problema del coronavirus, que ya cobró una muerte en este municipio, la cuarta en todo Sinaloa.

Desde hace días, muchos lo veían que se estaba quedando corto como el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para tratar de contener la pandemia que golpea al mundo con miles de infectados y muertos. Un claro ejemplo de lo tardío con que estaba actuando, aunque había tomado algunas acciones con anticipación, era permitir la apertura de los tianguis, sobre todo el dominical que se instala en Zaragoza y el bulevar Castro. Pues después de dejar correr las cosas decidieron cerrarlos.

Además, van a cerrar las playas, centros recreativos y ceremoniales, entre otros puntos de concentración. Los hoteles ya se había decretado la suspensión de su funcionamiento.

En síntesis, la vida en la ciudad y pueblos de Ahome se va a paralizar. Solo podrán funcionar los abarrotes y negocios de alimentos.

Sin salir. Los que dieron la cara para anunciar estas medidas son el secretario Juan Francisco Fierro; Francisco Espinoza, director de Salud Municipal, y el director general de Seguridad Pública, Francisco Rodríguez. Dicen que el alcalde Guillermo “Billy” Chapman ni siquiera asoma la cabeza para la calle. De Chapman solo se supo de él cuando convocó a los líderes empresariales a una reunión en su casa en donde les prometió gestionar apoyos ante la contingencia. Para promesas.

El caso es que la triada de Franciscos en la administración son los que se la están jugando. Ya se sabrá hoy si hacen que se cumplan las medidas. Lo anterior porque es viernes de conti y hay “judillada” en los pueblos indígenas, como lo fue la semana pasada, que aunque estaban cerrados los centros ceremoniales, los indígenas “irresponsables”, como los llamó la lideresa Reynalda Leyva, hicieron sus rituales fuera de estos. ¿A poco el jefe de la policía, Francisco Rodríguez, les va a mandar a los policías para desalojarlos, para mandarlos a sus domicilios?

Deficiencias. La muerte del maestro jubilado del Instituto Tecnológico de Los Mochis fijó la atención en el Issste. Muchos derechohabientes cuestionan la gestión del director Mario Soto porque no ha estado a la altura del reto que implica la batalla contra el coronavirus. Dicen que parece que Soto vive en otro planeta, ya que con el problema encima no tomó las cosas en serio.

Ninguna medida preventiva había tomado. Para muestras un botón: la fila en la farmacia era igual que antes de que llegara el coronavirus a la ciudad. Esto por decir una de las cosas más visibles de la irresponsabilidad institucional. Ni siquiera tener la idea de imponer la sana distancia en ese punto se le ocurrió a él ni a sus colaboradores. Por eso estamos como estamos.

Superados. Los hechos le dieron la razón a la defensora de los derechos humanos en Choix Josefina Couret de Saracho, tras la balacera antenoche con un saldo de dos muertos en varios puntos de Choix: que en el municipio no hay ley. Los grupos armados no los han dejado dormir tranquilos una noche. Así de sencillo porque la administración morenista del alcalde Omar Gill Santini no halla ni qué hacer.

Como nunca los choicenses ven que los grupos armados se pasean por la cabecera y todo el municipio. Dicen que el director de Seguridad Pública en Choix, Luis Morán Rodríguez, salió con que no acudieron a donde estaba el enfrentamiento porque no tienen el personal suficiente. Que pidieron el apoyo de los elementos de la Guardia Nacional, pero en esos momentos ¡no estaban! O sea, a la hora buena nadie está disponible para garantizar la tranquilidad de los choicenses. Por eso Couret de Saracho está más que indignada.

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