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Opinión

El Issste, en picada

DIVAGACIONES DE LA MANZANA
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Por: Martha Chapa

Una amiga mía, neoleonesa como yo, me contaba en estos días patrios que se asoma con frecuencia a los supermercados para comparar precios y buscar las mejores opciones que le permitan "estirar" el gasto. Pues bien, la otra vez se encontraba en esa tarea cuando casi se colapsó al ver que los anaqueles de un almacén estaban prácticamente vacíos.

Se alarmó tanto que deseó que se tratara de una pesadilla, pues ya casi se sentía inmersa en los laberintos del desabasto cubano o venezolano. Pero no: mi paisana estaba despierta y eran reales los hechos, que ocurrían en la propia ciudad de Monterrey. El lugar preciso era una de las tiendas del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), que han resultado ser todo un fracaso y donde, a la vista, imperan la falta de planeación, la ineficiencia y la irresponsabilidad social.

Y ahora me entero, al adentrarme más en el tema, que tal desastre no es privativo de mi tierra natal, pues se extiende a 20 entidades, o sea, más de la mitad del país. ¡Escandaloso en verdad!

Resulta que la carencia de víveres, medicinas y artículos diversos se debe a que los proveedores no reciben sus respectivos pagos por la mercancía que entregan, y, claro, después de un tiempo sin retribución económica por sus productos, simplemente dejan de surtir.

La catástrofe va en aumento: se han cerrado ya un par de decenas de las llamadas megatiendas (más las que se acumulen en los próximos meses), que prometían el paraíso a los beneficiarios del Issste con buenos productos a bajo precio.

Queda claro también que la actual administración ha incurrido en la desinformación y, por ende, en la falta de trasparencia, ya que no ha rendido cuentas a los agremiados sobre el declive de ese servicio básico dentro del sistema de seguridad social. Tampoco ha informado a la ciudadanía y a los medios de comunicación sobre las causas de esta irregular situación, que va desde el incumplimiento administrativo hasta posibles daños al patrimonio de la institución. Estas faltas, por supuesto, conllevan penalidades establecidas en la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos.

En fin, que tras los comentarios que con abundancia de detalles expresó mi amiga, llegué a la conclusión de que era en verdad una pesadilla de la vida real y mucho más: desorganización, ineptitud y gravísimas omisiones. ¿Se sumará también la impunidad?

www.marthachapa.net