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El "Jesús en la boca"

GUASAVE

No obstante todas las complicaciones y limitantes económicas por las que ha venido atravesando el Club Algodoneros desde hace muchos años, pudo terminar con mucho decoro la temporada de beisbol profesional 2013-2014, al llegar, ante el beneplácito de su afición, a la fase de los play offs.

Los blanquiazules hicieron frente a la quincuagésima sexta edición de la Liga Mexicana del Pacífico, como la de todos los equipos, con expectativas de pelear hasta el último, el campeonato, que en su historia a lo largo de 44 años sólo han saboreado una vez, cuando lo tuvieron al mando de Vinicio García.

Por neófitos en el asunto deportivo no estamos para juzgar, si tuvieron o no madera de campeones. Creo que no, porque no lo fueron, pero de que, al igual que el propietario, le pusieron empeño, no hay ni un ápice de duda.

Sin embargo sí estamos en condiciones de decir que los juegos que brindaron, fueron de calidad, al margen de sus derrotas, -que para eso también se sale al diamante- por lo que seguramente el cotarro se siente complacido, aun cuando en la primera ronda de las semifinales acabaron eliminados.

A lo que sí podemos referirnos y también admitir sin ambages, es a los esfuerzos y el cariño que el dueño de la organización ha puesto en mantener el espectáculo en Guasave, porque ello se refleja en el hecho de que a pesar de tanta pérdida, la plaza no la han abandonado.

Para el guasavense Jaime Castro no le ha sido fácil lidiar con la aventura que se echó a cuestas, sobre todo que tras adquirir la franquicia encontró una empresa literalmente en cenizas, víctima no sólo de malas administraciones antecesoras, sino incluso de acciones de rapiña que pusieron al club a punto de la desaparición, teniendo que salir al rescate una importante compañía nacional de Monterrey.

A pesar de que el dueño del equipo ha tratado de consolidarlo y equilibrar el gasto con el ingreso, al menos para no salir poniendo bolsa, la permanencia del deporte rey en Guasave sigue prendida con alfileres, tambaleante, por lo que en más de una ocasión su franquicia ha corrido el riesgo de ser traspasada a otra plaza más rentable.

Sólo el interés de Castro y el respaldo del gobernador Mario López Valdez han impedido que los guasavenses se queden sin su espectáculo profesional preferido, que un día, hace ya más de cuatro décadas, creó Jesús Félix Gastélum y un grupo de empresarios, haciéndolo que ganara el banderín con apenas dos años de ingresado al circuito de beisbol profesional de México.

Los Algodoneros están convertidos ya en parte de la identidad de los guasavenses, amén de ser una válvula de escape a las muchas tensiones de un pueblo atosigado por una economía ayuna de dinamismo y movida apenas por sus inercias.

Brindemos pues los guasavenses porque el beisbol profesional ha resistido un año más, esperando que no sea el último, como tanto se teme cada víspera de temporada, en la que lo mismo directivos como aficionados que conocen de sus penurias han estado con el "Jesús en la boca".

Las comparecencias.- Que el Congreso del Estado va a llamar para que comparezcan ante su pleno a los miembros del gabinete del gobierno de Sinaloa, para que rindan cuentas y transparenten sus actividades.

A qué diputados, qué gustarles hacerles al "tío Lolo". ¿Cuándo ese tipo de presentaciones de funcionarios estatales ha servido para algo? Si acaso nomás para que se rían de los legisladores.