Opinión

El Rosario

Por: Marco Antonio Berrelleza

El 16 de mayo de 1863 nació en Chiametla, distrito de El Rosario, Sinaloa, el licenciado Enrique Pardo, quien fuera gobernador interino, magistrado del Supremo Tribunal de Justicia y catedrático del Colegio Rosales. En 1898, Pardo escribió para Sinaloa Ilustrado un bosquejo sobre la cabecera del distrito que lo vio nacer. Según Pardo, en ese año Rosario ocupaba el tercer lugar en importancia, después de Culiacán y Mazatlán. Tenía una población de siete mil habitantes y gozaba de amplio prestigio cultural. Incluso, más del 50 por ciento de sus habitantes sabían leer y escribir en 1891, llegando a la conclusión de que en 1898 el nivel educativo se había mejorado.

En 1898 la ciudad contaba con una escuela de niños a la que concurrían 200 alumnos, y tres escuelas de niñas, todas sostenidas por el municipio. En promedio, cada plantel tenía una asistencia diaria de 100 educandos. Además, Rosario contaba con una escuela particular de niños. Entre los edificios notables por su antigüedad, menciona la casa que había sido propiedad de Librado Portillo y en ese momento de Ignacio Ramos y socios; la de Luciana N. de la Fuente, y el Cuartel. La ciudad tiene dos bellos jardines, el de la Plaza Hidalgo y el de la Plaza Rosales, en los cuales los rosarenses pasaban tardes esplendorosas. Cuando tenga tiempo dése una vuelta por esta bella ciudad.