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El agua y el aceite

MI PUNTO DE VISTA

¿Quién dice que el agua y el aceite no pueden mezclarse? Ricardo LaVolpe es desde ayer oficialmente el nuevo técnico de Chivas. Es decir, el argentino ya es un empleado de Jorge Vergara, a quien mucho criticó, y con quien tuvo encuentros verbales que ocuparon amplios espacios en medios impresos y electrónicos de la capital del país.

El extécnico nacional llega al rebaño para una segunda etapa, con situaciones muy diferentes a las que encontró cuando a fines de los 80 tomó las riendas por primera vez del equipo más popular de México.

Ricardo fue un duro crítico de Vergara con su forma y estilo para dirigir una organización como el Guadalajara. Todavía hasta hace unos días hizo señalamientos drásticos en contra del empresario, por muchas decisiones que consideró equivocadas, como por ejemplo, el desprenderse de gente de experiencia como Jhonny Magallón, Héctor Reynoso, Luis Michel y Marcos Fabián, jugadores a los que etiquetó como demasiado importantes para la franquicia.

Pero a ninguno de los dos les importa lo que digan de esa relación, y ahora se unen para una misma causa. LaVolpe decía ayer en su presentación que las diferencias son una cosa y la relación laboral otra. Le faltó afirmar que sigue pensando lo mismo de quien es ahora su jefe inmediato, por un contrato que seguro será muy lucrativo, pues si algo tiene este hombre es que sabe cotizarse.

Vergara también despotricó en más de alguna ocasión contra su ahora entrenador, acusándolo de prepotente y pedante, y no tanto por su estilo para dirigir, que con excepción de aquella campaña con Atlas, donde no logró ser campeón, y con Toluca, a quien tenía en la cima antes de tomar las riendas del tricolor, realmente no ha ganado nada en México, donde ha sido un trotamundos.

El carácter de ambos debe sufrir una transformación total en beneficio del equipo.

¿Usted cree que se pueda producir ese milagro?

Torneo. LaVolpe tiene argumentos para sacar a Chivas del hoyo. Sin embargo, fue cauteloso en su presentación al no hablar ni prometer un campeonato en este certamen. Habría sido demasiado arrogante haberlo hecho, cuando el equipo no carbura pese a estar en zona calificación.

Ricardo debió haber hecho compromisos para el próximo torneo. Digamos que el hecho de haberlo firmado fue pensando precisamente para lo que viene, y no el actual, pues como ustedes saben, las Chivas podrían empezar en último o penúltimo lugar en la tabla porcentual en el apertura 2014.

Chivas todavía puede evitar un arranque en esa incómoda posición, y todo dependerá de estos últimos cuatro partidos que le restan al calendario.

Muchos, especialmente los seguidores del equipo, esperan un cambio sustancial y resultados halagadores con Ricardo. Pero habrá que tomar muy en cuenta también el cambio de actitud de los jugadores, que mucha responsabilidad tienen en los pobres resultados, no solamente José Luis Real, quien se fue cargando con toda la culpa.

¿Coincidencia? Escuchaba un programa deportivo de la ciudad de México, donde señalaban al periodista José Ramón Fernández como un buen promotor de entrenadores.

Curiosamente de sus barras deportivas han surgido tres técnicos en los últimos años, los más recientes Tomás Boy con Atlas y ahora Ricardo. Recuerdo que en una ocasión promocionó al aire a uno de ellos, y 48 horas después éste ya tomaba posesión.

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Ayer Dios me permitió escribir estas líneas; hoy sólo Él sabe si podré hacerlo de nuevo.