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El ‘bullying’ escolar, su falta de atención como grave problema de salud pública

MI OPINIÓN

Por: Juan Bautista Lizárraga Motta

Desde el 2015, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación definió el concepto de acoso o bullying escolar como: los actos u omisiones que de manera reiterada agreda física, psicoemocional, patrimonial o sexualmente a una niña, niño o adolescente; realizado bajo el cuidado de las instituciones escolares, públicas o privadas. (consultable en Tesis: 1a. CCXCVIII/2015 (10a.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Décima Época. 2010139. Primera Sala. Libro 23, Octubre de 2015, Tomo IIPag. 1638Tesis Aislada (Constitucional).

Siguiendo dicho criterio, los elementos del bullying, para que pueda considerarse como tal y, por tanto, ser sancionado por la ley, son: 1) Que las conductas u omisiones que lo causan se efectúen de manera frecuente, dando con ello lugar a un patrón de hostigamiento o acoso; 2) Que con dichas conductas u omisiones se le cause daños al sujeto receptor de la agresión. En este caso los niños y adolescentes, los cuales no solo pueden ser físicos, sino también monetarios, así como inmateriales, psicológicos, emocionales o sexuales, derechos todos estos que forman parte de su esfera patrimonial; y, finalmente, 3) Que dicho acoso se realice en espacios en los que el menor se encuentre bajo la custodia y el cuidado de algún centro escolar, pudiendo ser público o privado.

Es muy importante y, por lo tanto, debemos ser muy claros al recalcar que el bullying puede ser causado por otros niños o por adultos.

Así es, por regla general, damos por sentado que para que se dé el bullying este tiene que ser generado por otro niño o adolescente. Sin embargo, no es así, ya que puede ser el maestro, el chofer del autobús escolar, el supervisor escolar, el prefecto, el personal administrativo o el propio director de la escuela quienes directamente acosen u hostiguen al menor, o que por la falta del cumplimiento de su deber como figurara de autoridad y orden dentro de la institución educativa permita que se ocasione este.

El bullying puede tener consecuencias catastróficas, llegando incluso a ocasionar daños emocionales irreparables en el menor que lo sufre, por lo que se debe atender al mismo nivel de importancia que cualquier otro problema de salud pública, o incluso mas, debido a que se trata de menores, cuyo interés es superior al de cualquier adulto o, incluso, al de cualquier otro grupo vulnerable; como lo ha sostenido la SCJN, tesis: 1ª CCC/2015 (10ª) registro 2010140. Ello porque la mayor protección a sus derechos no solo se justifica por su situación de mayor vulnerabilidad, sino también por el interés específico de la sociedad en velar porque los menores alcancen su pleno desarrollo.

En este sentido, el principio del interés superior ordena a todas las autoridades gubernamentales que la protección de los derechos del menor se realice a través de medidas “reforzadas” o “agravadas”, y que sean protegidos con mayor intensidad.

La protección que el estado está obligado a dar al menor debe ser elevada, dada su situación especial de vulnerabilidad en la que generalmente se ubican estos, como también por los devastadores efectos que la violencia y la intimidación pueden producir en su desarrollo.

No obstante que el término ‘bullying’ es de conocimiento generalizado, podríamos decir hasta que es de uso popular; no está ni cerca de erradicarse de las instituciones educativas, en gran medida porque el estado no se ha preocupado por invertir en la infraestructura y la capacitación necesaria para ello, como pueden ser la creación de centros de prevención y atención al bullying en cada plantel escolar, así como la impartición de cursos de concienciación y sensibilización en este tema tanto para maestros, personal administrativo y alumnos, siendo necesario también elevar el grado de sanciones a los infractores.

Otra factor importante por el que sigue permeando el bullying es a causa del personal docente y administrativo de los centros educativos, pues ellos tienen la obligación permanente de prevenir y en su caso terminar con el bullying en el plantel en el que se encuentran, por lo que de darse este, ellos siempre tendrán responsabilidad de los daños que con ello se causen al menor, quedando obligados a su resarcimiento.