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El cambio de ciclo para México

Cuando el desempleo sigue alto en el mundo, los bancos centrales ya se preparan para suspender sus inyecciones de liquidez a los mercados, para luego seguir con un nuevo ciclo de aumento de tasas de interés.

Aunque algunos países mantendrán su actual política de proveer liquidez, especialmente Japón, el cambio de dirección lo marcará la Reserva Federal estadounidense (el Fed).

Esto es porque, más allá de retórica, los bancos centrales tienen muy poco margen para seguir dando estímulos sin perder credibilidad. De perder ésta, les costaría más caro aplicar una política si los mercados ya no creen en lo que anuncian.

En efecto, para combatir la recesión iniciada en 2008, los principales países agotaron, primero su capacidad de endeudamiento soberano y ahora la capacidad de sus bancos centrales para proveer liquidez. Las dos herramientas de política macroeconómica para revivir la demanda e impedir deflación de precios están agotadas sin que la economía se haya recuperado.

Para México el cambio importante es el que hará el Fed. Como éste hizo compras sin precedente de valores durante cuatro años, alteró artificialmente los precios de monedas, bonos y acciones en grado significativo.

Su retorno a una política monetaria "normal" implica la corrección de estos precios. El primer efecto y el más obvio es que los precios de los bonos a plazo públicos y privados bajarán. Esto significa que las tasas de interés subirán. La baja de precios afectará el valor de las inversiones de fondos de pensiones, aseguradoras y otros tenedores. Muchos emisores de estos bonos verán comprometida su capacidad de crédito.

El atractivo de los bonos y las bolsas de los países emergentes por lo tanto ya quedó atrás, pues serán los primeros en sufrir por el regreso de capitales invertidos hacia el dólar. El nuevo ciclo monetario será de presiones en países emergentes, con alza de intereses, mayores costos de fondeo para proyectos de inversión, baja de precios de sus bonos y acciones y depreciación de sus monedas frente al dólar.

Es cierto que parte de estos efectos ya fueron anticipados y que ya está incorporado en los precios de la Bolsa, de los bonos y del tipo de cambio. El ajuste que falta incorporar es por las medidas adicionales que tomará el Fed que no están aún descontadas.

Hasta ahora el Fed ya hizo alrededor de una quinta parte de los ajustes que habrá de hacer, aunque ya anunció más sobre su acción futura. Esto sugiere que quizás un tercio del impacto del nuevo ciclo esté ya incorporado en los precios de hoy. Entonces faltaría aún incorporar lo más importante. Un posible alivio vendría de que el Fed planea un aumento muy gradual de sus tasas, repartido a lo largo de varios años. Así, un escenario es que por la insuficiente recuperación económica estadounidense, la tasa de interés de sus bonos a 10 años no rebase 4.5% a 5%, comparado con 2.7%, donde hoy está. Pero hay un segundo escenario en donde el aumento sería más brusco y mayor, si las expectativas de los mercados rebasan las estimaciones de la autoridad o si la inflación sube repentinamente. En Estados Unidos ya hay señales de presiones al alza en salarios.

En este segundo escenario, México enfrentaría ajustes aun más bruscos. Eso haría improbable que el Banco de México bajara más el interés, si la actividad sigue estancada.

Lo único que permitiría a México escapar de lo negativo de este ciclo es un renacimiento de la confianza que acelerara la inversión doméstica sin mayor déficit externo o endeudamiento público, demostrando que es capaz de crecer por sí mismo.

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