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El chisme y la murmuración

Perfilando

La murmuración es hablar de alguien, tanto bien como mal, aunque generalmente de forma desfavorable, sin que la persona en cuestión esté presente. Algunos sinónimos de murmuración son; habladurías, comadreo y chisme.

¿Qué es el chisme? El chisme es contar información o noticia acerca de alguien con el objetivo de destruir o dañar, ya sea falsa o verdadera. El chisme viaja a veces de oído a oído, pero es tan rápido, más en estos tiempos de tan rápida comunicación, por tan diferentes medios y va aumentando a medida que pasa y pasa, eso sí, destruye todo a su paso y deja víctimas. Así que a tener cuidado, pensemos en las consecuencias, y que nunca ayudemos a causar un gran daño.

Muchas veces hemos sido testigos de que un chisme, un rumor, una habladuría han hecho que relaciones, hogares, familias, salgan dañadas y perjudicadas. Y a veces se va distorsionando, cada quien le va agregando, quitando a su antojo, y esto crece y crece como bola de nieve. No le damos importancia si el afectado es otro. ¿Pero qué pasa si nos afecta a nosotros o a alguien muy cercano?. Entonces la cosa cambia.

Como dice la regla de oro; "no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti".

Aquí una homilía del papa Francisco; "despellejando al prójimo"

¿A ti qué te importa? El papa Francisco desarrolló su homilía partiendo de esta pregunta dirigida por Jesús a Pedro que se había entrometido en la vida de otro, en la vida del discípulo Juan, aquel que Jesús amaba. Pedro, subrayó, tenía un diálogo de amor con el Señor, pero luego el diálogo se desvió del camino, y también él sufrió una tentación; entrometerse en la vida de los otros. Como se dice vulgarmente, observó el papa Pedro, se vuelve un "metiche".

El Papa se detuvo a reflexionar sobre dos formas de entrometerse en la vida de los demás. Sobre todo la comparación, el compararse con otros. Cuando existe esto, dijo, terminamos en la amargura y también en la envidia, pero la envidia enmohece a la comunidad cristiana, le hace tanto mal, el diablo quiere eso.

La segunda modalidad de esta tentación, agregó, son las habladurías. Se inicia con modalidades tan educadas, pero luego terminamos "despellejando al prójimo". ¡Cuánto se parlotea en la Iglesia! ¡Cuánto murmuramos nosotros los cristianos!

La habladuría es despellejarse ¿eh?. Hacerse daño unos a otros. Como si se quisiera disminuir al otro. En vez de crecer, hago que el otro sea denigrado, y me siento grande. Eso no va. Parece bello cotillear…No sé por qué, pero parece bueno. Como los caramelos de miel, comes uno -¡Ah, qué bueno!, y luego otro, otro, otro y al final te duele la barriga. ¿Y por qué? La habladuría es así; es dulce al inicio y después te arruina el alma. Las habladurías son destructivas en la Iglesia, son destructivas. Es un poco el espíritu de Caín "asesinar al hermano con la lengua".

Sobre este camino agregó; "nos volvemos cristianos de buenas maneras y malos hábitos". Pero, ¿cómo se presenta la habladuría?. Normalmente observó el obispo de Roma, hacemos tres cosas, desinformamos, decir solo la mitad que nos conviene y no la otra mitad, la otra mitad no la decimos porque no es conveniente para nosotros.

Segundo, la difamación; cuando una persona tiene un defecto, ha cometido un grave error, contarlo, "hacer al periodista"...Y la reputación de esa persona está ¡arruinada!.

Y la tercera, la calumnia; decir cosas que no son verdaderas. Aquello es asesinar al hermano. Las tres: desinformación, difamación y calumnia, ¡son pecados!. Esos son pecados, es dar una bofetada a Jesús en la persona de sus hijos, de sus hermanos.

Las habladurías no te harán bien, porque te llevarán a ese espíritu de destrucción en la Iglesia. "Sígueme", es bella esta palabra de Jesús, es tan diáfana, en tan amorosa para nosotros. Seguir a Jesús. Pidamos hoy al Señor Jesús que nos de gracia de jamás entrometernos en la vida de otros, de no convertirnos en cristianos de buenas maneras y malos hábitos, de seguir a Jesús, de ir tras Jesús en su camino ¡y esto basta! ///

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