Opinión

El chofer y el señor Shirley

PISTA DE DESPEGUE

Por  Agustí­n Galván

Debemos reconocer que si algo distingue al director Peter Farrelly es el hacer películas en las que, mínimo, una escena quedará en nuestra memoria. Y qué importa si esa es la muerte del último macho de una especie de ave en peligro de extinción mediante el corcho de una botella de champaña, como sucede en Una Pareja de Idiotas; o que el personaje que interpreta Ben Stiller en Loco por Mary tenga serios problemas con su bragueta; regularmente las películas que dirigió junto a su hermano Bobby Farrelly siempre son referidas no por su trama, a veces ni por sus actores, sino por esas escenas que aunque no se haya visto la película, se sabe que existen. Por eso no debe sorprender que en su última película hasta la fecha (y primera que hace sin su hermano), Green Book: Una Amistad sin Fronteras (2018, Estados Unidos), tengamos un puñado de escenas, como una que incluye que uno de los personajes descubra las delicias del pollo frito o las de la música popular que gusta a la gente “de la calle”, que seguramente se quedarán con nosotros. Para eso fueron hechas. La duda que me queda es si alguna de ellas sortearán de buena forma el pasar del tiempo como ya lo han hecho las que encontramos en Loco por Mary, Una Pareja de Idiotas o incluso en Irene y yo… y mi otro yo.

Esta es una historia basada en una serie de eventos reales. Estamos a inicios de la conflictiva década de los 60, en Nueva York, y no tardamos en conocer a Tony Vallelonga (Viggo Mortensen), un eficiente sacaborrachos de origen italiano que trabaja en un club nocturno. 

Poco importa qué tan encantador se nos haga Tony en cuanto lo conocemos, no debemos descuidar un pequeño detalle: a este hombre no le caen nada bien las personas de raza negra. El guion, acreditado al propio Farrelly junto con Brian Currie y Nick Vallelonga, hijo del hombre que interpreta Mortensen; nos lo deja bien claro. Y como nunca está de más hacer uno que otro trabajo extra, Tony acepta convertirse en el chofer de una celebridad: el exitoso músico de jazz afroamericano Don Shirley (Mahershala Ali). Shirley hará por sus pistolas una gira que lo llevará a cruzar el infame sur de Jim Crow (una larga zona de Estados Unidos en la que las minorías étnicas no eran bienvenidas y en las que “accidentes” que solo le ocurrían a gente de raza negra estaban a la orden del día). Lo mejor es que un blanco fortachón y hablantín sirva como su chofer y, en ciertos casos, como “tapadera.” Así que sirviéndose del Libro Verde del título, una guía real que existió y que nombraba los hoteles, gasolineras y demás lugares en las que no había problemas con atender a la gente de raza negra; el par sortea esos poblados descaradamente racistas y, de paso, ya lo anuncia el título en español, se hacen amigos. Y aunque la mesa está lista para varios debates, el único que Farrelly y compañía parecen interesados en llevar hasta el final es que nada hace más daño que la ignorancia. Así que retomo ese elemental planteamiento y les digo que, no les conviene ignorar el duelo actoral entre Ali y Mortensen. Lo único que hace que este algo largo viaje valga la pena.