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El círculo azul

ITINERARIO POLÍTICO

Como todos saben, el PAN vive un momento histórico. ¿Y por qué la categoría de histórico? Las razones son muchas y están a la vista de todos.

Es un momento histórico porque luego de 12 años de gobiernos presidenciales azules, el PAN vive el primer relevo de su dirigencia, cuando el partido fue echado del poder presidencial; porque buena parte de sus cuadros y militantes no han digerido aún la derrota presidencial; porque una vez que regresó a su tradición de partido opositor, el PAN logró avances históricos e impensables gracias a su papel protagónico en el Pacto por México.

Y son históricos los momentos que vive el PAN porque su actual dirigencia promovió cambios estatutarios que entregaron a los militantes el derecho a votar a sus dirigentes nacionales en urna y —por si fuera poco—, es histórico el tiempo que vive el PAN porque como no había ocurrido en siete décadas, los aspirantes a presidir la dirigencia nacional han convertido en circo político una disputa que debía ser ejemplo de democracia.

Y en efecto, la pelea por la dirigencia del PAN es lo más parecido a un grotesco circo político de dos pistas —la de Gustavo Madero y la de Ernesto Cordero—, bajo la carpa del viejo partido azul; una fuerza política que —nacida en 1939—, se aproxima a los 80 años de edad.

LOS PAYASOS

Lo curioso del espectáculo azul es que sólo existen boletos para un selecto círculo de 230 mil militantes. Sin embargo, como los dirigentes del PAN son demócratas a toda prueba, decidieron regalar a los ciudadanos en general —panistas y no panistas—, los pastelazos y el espectáculo propio de los payasos de circo.

Así, un día sí y otro también vemos a los candidatos a presidir el PAN enfrascados en bochornosas payasadas que además de arrancar la risotada del "respetable", sepultan una de las enseñanzas democráticas que hicieron del PAN una alternativa al PRI y a las tribus de las izquierdas. Nos referimos a la capacidad de diálogo, debate e intercambio de ideas, proyectos y programas. Todo eso no existe más en el PAN.

Y es que el partido azul tiró a la basura las convenciones de delegados en las que se discutía, proponía, debatía y en donde los actores centrales no eran los candidatos a puestos directivos o de elección popular, sino las ideas, la doctrina y los programas y proyectos de la derecha partidista.

Hoy, todo eso está en el bote de basura y en su lugar vemos grotescas escenas en donde un cordero es cocinado en un "trompo" taquero, para vender a los medios no una idea y menos una propuesta o un programa, sino una imagen de Madero comiendo Cordero. En los tiempos de los medios digitales, de la mensajería en pocas palabras y de las imágenes por sobre las ideas, ¿a quién le importa leer un programa o un principio? Importan la imagen y el impacto mediático.

LOS MAGOS

Pero además, en el circo azul aparecen todos los días los magos que sorprenden a las multitudes y arrancan alaridos de asombro como —por ejemplo—, cuando Ernesto Cordero saca de una chistera 10, 15, 20 encuestas que lo colocan como ganador absoluto en una contienda en donde —a pesar de los sondeos de opinión—, ganará aquel que cuente con más recursos políticos, económicos, de estructura y territoriales para llevar a los militantes del PAN a la urna.

Y es que cuando lo importante es llevar votos a una urna; cuando se sabe quiénes son los votantes y dónde están, lo último que importa es una encuesta, una promesa estratégica o programática del partido en cuestión. Lo que importa es cuánto cuesta cada voto y de dónde se puede sacar dinero para comprar o cooptar ese voto. Y en esas andan tanto el señor Cordero como el señor Madero.

¿Alguien puede creer en un puñado de encuestas en las que no hay una tendencia, cuyas metodologías son altamente cuestionables y resultan "pato" no pocas de las empresas que las levantan?

Sin embargo, lo más grave del asunto —grave para el PAN—, es que ni Cordero ni Madero quieren ver que al abrir la elección de su dirigente a los militantes —y al convertir esa contienda en un circo mediático a los ojos de los ciudadanos todos—, los panistas están sometiendo al escrutinio público y a la valoración popular las cuestionables gestiones presidenciales de Vicente Fox y Felipe Calderón, confrontadas con el PAN de los tiempos de la negociación, el acuerdo y el pacto.

¿Qué representan hoy las candidaturas de Madero y de Cordero? La primera simboliza el triunfo del PAN como partido opositor y como aliado del PRI. Y es que a pesar de las corruptelas, la candidatura de Madero es un viaje al pasado del PAN; pasado exitoso precisamente por su capacidad de negociar y de sacar ventaja como compañero de viaje. Y la candidatura de Cordero no es más que el símbolo del cuestionable gobierno de Calderón; para no pocos un gobierno fallido.

EL HOMBRE DE LOS CUCHILLOS

Pero los espectáculos más peligrosos —en el límite del suicidio—, están a cargo de Cordero, el neopanista que no sólo juega a la transformación sin regreso sino que lanza puñales a diestra y siniestra en su ambición sin límite por el aplauso y el reconocimiento del respetable.

Cordero no ha ganado ni la elección de un fin de semana para decidir dónde desayunar. Cordero no es panista y menos un demócrata. Por eso ya pavimentó el camino de salida del circo azul con el aceite del descrédito y el cuestionamiento de la contienda electoral interna. Es decir, Cordero ha gritado desde antes de arrancar la contienda que todo el proceso es ilegal, amañado, carente de legitimidad y sin reglas confiables.

La noche del 18 de mayo o la mañana del 19, Cordero tiene listo gritar ¡Fraude! ¡Fraude! Y con ello reventar el proceso. Pero en tanto tiene vida política sigue en el circo, en espera de un milagro o del dedo divino. ¿Por qué razón Cordero y su claque no renuncian a la contienda, si todo es un cochinero? Por la misma razón que AMLO llegó hasta el final en la contienda de 2006 y 2012, en esperan del milagro. Y si ganan, todo será transparente e impoluto.

Pero además de ese desprestigio, Cordero envenenó al PAN con el discurso de que todo es perverso, negativo y cuestionable en el PAN, salvo la pureza que él representa. Cordero mata al PAN al aparecer con la máscara y el discurso de AMLO; discurso que sólo sirve al PRI de Enrique Peña Nieto. Nadie sabe quién ganará la presidencia del PAN. Lo que si se sabe es que hoy el gran derrotado ya es el PAN. Al tiempo.

www.ricardoaleman.com.mx twitter: @ricardoalemanmx