Opinión

El cirujano Madero

PORTARRETRATO

Por: Raymundo Riva Palacio

Gustavo Madero, que como presidente del PAN ha demostrado tener un temperamento caliente y bronco, que no siempre cuida que sus palabras no parezcan dardos, mostró esta semana una cara muy poco conocida en público. En la peor crisis que ha tenido su presidencia –en segunda vuelta– esta semana, tras la difusión de un video donde sus más cercanos colaboradores en la Cámara de Diputados bailan con jóvenes contratadas en un table dance, actuó con frialdad y cálculo político para separar los cadáveres, controlar la infección, aislar lo más putrefacto de los organismos y levantar lo que quedaba hecho trizas en la fría plancha de la política, como si todo hubiera sido un evento circunstancial, aislado y sin mayor consecuencia para él, para su equipo, y para la parte del partido que él representa.

Madero, con mano de cirujano estudió, diagnosticó y diseccionó el caso en 48 horas. Le dedicó lunes y martes de esta semana a analizar los caminos a seguir por el escándalo público ante la difusión de un video grabado en enero pasado, luego de una de las sesiones de la plenaria que realizó la fracción del PAN en Puerto Vallarta, donde varios de sus más cercanos en San Lázaro aparecían en una fiesta con jóvenes llevadas de unos table dance locales. La figura en la que se centraron las miradas fue Luis Alberto Villarreal, coordinador de los diputados, que llevaba más de ocho meses sometido a una embestida política y mediática de los enemigos de Madero, para tratar de vincularlo con actos de corrupción.

Madero nunca sucumbió a esas presiones, y Villarreal pudo enfrentar los ataques. Pero el video era otra cosa. Aunque era un evento privado –y aseguran, pagado por quienes participaron–, las imágenes desataron la polémica y escándalo porque para un partido que abreva doctrinariamente del conservadurismo y que en sus bases programáticas se encuentra la pureza moral como causa de acción política, eran la contradicción de lo que pregonan. El golpe no era sólo contra Villarreal, sino contra todo su primer equipo de confianza en el Congreso.

Pero además, el día no podía haber sido mejor escogido: ese lunes se promulgaban las leyes secundarias de la reforma energética, donde el PAN de Madero había sido factor clave en que se abriera más el sector. El golpe era contra él, por la vía de los diputados, para arrinconarlo en la jornada donde iba a levantar la mano victoriosa. Y el impacto colateral del escándalo era para su socio en el Pacto por México, el presidente Enrique Peña Nieto, a quien también le mancharon la celebración. Dentro del equipo de Madero no había duda que se trataba de un golpe político. ¿Quién?

Encontrar la mano que ordenó el disparo no es como enviar un cohete al espacio. Siempre que hay un afectado hay que ver quién es el que más gana. En este caso, el grupo más beneficiado es el que desde hace mucho tiempo acusa a la presidencia de Madero de haber perdido el rumbo moral y los escrúpulos. El primero en recordarlo fue su enemigo en el Senado, Ernesto Cordero, que recordó con desprecio a quienes habían preferido a Madero sobre de él para conducir al partido, que no se dijeran engañados porqué sabían no sólo quién era por el que votaban, sino también cómo eran y de qué estaban hechos quienes lo acompañaban. Quien remachó fue el ex presidente Felipe Calderón, quien le retiró el habla a Madero semanas antes que terminara su administración, quien aseguró que su partido se encontraba en la degradación moral.

¿Fueron los calderonistas y corderistas quienes grabaron el video? ¿Fueron ellos quienes se lo entregaron a Reporte índigo? Durante la campaña presidencial, uno de los calderonistas entregó al mismo medio documentos de corrupción de los hermanos del hoy secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, que eran falsos. Osorio Chong demandó al medio, que tuvo que rectificar. En la campaña presidencial de 2006, cuando las relaciones entre los dos grupos eran menos tensas y los maderistas apoyaban la candidatura presidencial de Calderón, desataron una guerra sucia en contra de Andrés Manuel López Obrador a través de internet y correos electrónicos. Antes aún, quienes hoy están cerca de Madero, operaron la persecución de López Obrador y la difusión de los videos del empresario argentino Carlos Ahumada por medio de Televisa, para descarrilar su carrera hacia la Presidencia. Es decir, los panistas, no como un grupo, sino como un todo, tienen en su código genético la guerra sucia como extensión de la guerra política. No hay uno que pueda identificarse, como en otros partidos, como el responsable de la fábrica de lodo. En el PAN actual, quienes chapalean con excitación en el lodo, se encuentran en los dos bandos.

En las primeras 48 horas del nuevo escándalo, había incertidumbre en el equipo de Madero sobre qué vendría. ¿Nuevos videos? ¿Más imágenes comprometedoras? Hasta ahora todavía no saben si sus enemigos les tienen nuevas sorpresas. Pero Madero no se hizo para atrás. Todo lo contrario. ¿Cómo controlar el daño, administrar la crisis y convertir una debacle en victoria?

El diagnóstico fue claro. Si todos los jitomatazos del público se concentraban en Villarreal y marginalmente sobre el resto de los diputados y panistas, al coordinador había que llevarlo a la pira en el zócalo de cada comunidad. El martes por la noche procesaron en público que Villarreal había presentado su renuncia como coordinador a Madero, pero hasta la mañana siguiente, Madero anunció que la había aceptado. Empezó a ganar 12 horas más. La renuncia y la aceptación concentraron la atención. El anuncio colateral que había removido a Jorge Villalobos como vicecoordinador, no tuvo impacto al entrar en la vorágine del odio acumulado contra Villarreal.

Ese mismo miércoles, a la misma hora en que el ex presidente Calderón iba a presentar un libro de defensa de su sexenio, Madero programó una conferencia de prensa donde dio a conocer que José Isabel Trejo, zacatecano experimentado en las tareas parlamentarias, que fue uno de sus operadores importantes cuando Madero presidió el Senado, sería el relevo de Villarreal. Ganó los espacios públicos dedicados al PAN y, aunque doloroso para Villarreal, por ser el más infestado por los escándalos, deshacerse de él para evitar la gangrena era el camino estratégico.

Toda la semana, Madero instruyó a senadores y diputados que enfocaran su discurso sobre el respeto de los valores del PAN, y la insistencia que no había alejamiento de sus principios. Una defensa moral, mientras él cuadraba lo político. Villalobos, su principal operador en San Lázaro y en el país, perdió el cargo pero no las funciones. El tesorero del grupo parlamentario, el neoleonés José Martín López Cisneros, tampoco fue relevado, cuando menos todavía. Detrás de todo el barullo, la estructura política de Madero sigue intacta en el Congreso. Entregó la cabeza de Villarreal que quería hace tiempo el coliseo mexicano, donde regaló a su ex coordinador a los leones para beneplácito del circo que no ve lo cosmético y eficaz que, hasta ahora, fue su manejo quirúrgico de esta crisis.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx