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El ciudadano Cuarón

Alfonso Cuarón es no sólo un cineasta laureado sino un mexicano que ejerció sus derechos de ciudadano al cuestionar públicamente al Presidente sobre la reforma energética, cuando el ejercicio de la ciudadanía es vital ante el golpe constitucional que privatiza y desnacionaliza nuestra riqueza: la energía.

A un comentario de Peña Nieto sobre alguna opinión de Cuarón a quien calificó de desinformado, este le remite una carta y 10 preguntas que desnudan todo el proceso. Le recuerda al Presidente que afirmó que no han faltado grupos en contra desinformando, de ahí que algunos compraran estos argumentos. Cuarón aclara, su desinformación es más simple: el proceso legislativo fue pobre, carente de discusión profunda, en medio de una campaña propagandística que evadió el debate público y su gobierno no ha transmitido los elementos para entender la reforma que cambia el paradigma del desarrollo nacional y estando por dictaminarse las leyes secundarias, le pide al Presidente responda 10 preguntas certeras, que podrían disipar algunas dudas. Resumo: 1) ¿Cuándo bajarán los precios de los combustibles y qué beneficios se esperan? 2) ¿Cómo afectarán al medio ambiente la explotación masiva? 3) ¿Existen planes de energía alternativa? 4) Ante contratos multimillonarios, ¿cómo evitar la corrupción en gran escala? 5) ¿Cómo controlar el poder de las transnacionales? 6) ¿Cómo evitar prácticas depredadoras por empresas privadas? 7) ¿Cómo enfrentar la corrupción sindical? 8) Pemex aporta la mitad del presupuesto, ¿Cómo se cubrirá ahora? 9) ¿La burocracia se comerá las utilidades? 10) ¿Qué nos garantiza no repetir experiencias desastrosas, quiebra en 82, reformas de Salinas buenas para las manos privadas?

Las respuestas, en la página de Presidencia, fueron burocráticas, transcripción de artículos, reiteración de mentiras, debiendo haber sido explicaciones sencillas, accesibles, que desde luego no suplen lo que debió haber sido todo un proceso de explicación real.

Acusando recibo, Cuarón "envía una última pregunta: ¿por qué no debatir? Estas respuestas, abren la oportunidad de un debate plural, abierto, que las negociaciones cupulares no vuelvan a sustituir la discusión, ni se repita el papel de las televisoras que evitaron las voces críticas limitándose a reproducir la narrativa oficial. Ante las iniciativas de leyes secundarias, propuso tres debates televisados, con puntos de vista a favor y en contra. Con la colaboración del Presidente, los medios de comunicación que tanto han ignorado las voces contrarias y críticas, se avendrán. ¿Es mucho pedir?

La respuesta al señalamiento de un proceso desinformado, la da Peña el 5 de mayo: "reafirmo mi compromiso absoluto con la libertad de expresión y el derecho a la información. La libre manifestación de las ideas y el derecho a estar libremente informados, son fundamentales… Somos un Gobierno que escucha… comprometido con el diálogo". Y este compromiso retórico, Videgaray lo circunscribe al Congreso: "ahí están las iniciativas y el centro del debate" seguido por el fiel Presidente de la Comisión de Energía afirmando que "el proceso legislativo no es una película" y que Cuarón es sólo un mexicano más.

Cuarón desnudó el proceso dominado por la desinformación, propaganda apabullante y un Congreso servil que ahogó el debate. El Presidente no está comprometido con la libertad de expresión ni el derecho a la información, opera una dictadura mediática que desinforma sistemáticamente, al remitir el debate al Congreso, impide la apertura propuesta. El ciudadano Cuarón prestó un gran servicio a la Nación, exhibió el talante del Presidente, su Gobierno, el Congreso y a los medios de comunicación.

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