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'El corazón de Malova llegó a Mazatlán, y… se quedó

ELENCO POLÍTICO

Finalmente, por no decir lo medular, ocurrió lo que desde hace 4 décadas se esperaba: la reconciliación del sur del Estado con el resto de Sinaloa o con el gobierno estatal. Desde que el gobernador Francisco Labastida Ochoa destinó su atención y recursos oficiales para levantar al Puerto Topolobampo, desdeñando a Mazatlán, cierto rencor y antipatía se anidó en los mazatlecos que se consideraron discriminados, a grado tal que los posteriores gobiernos por más esfuerzos que hicieron y obras que entregaron, no pudieron superar. Ayer, bajo la organización de los mazatlecos Carlos Pérez Barros y Carlos Berdegué, los porteños le organizaron el festejo de los 57 años de vida al gobernador Mario López Valdez. A mitad del camino fue también un reencuentro de esos sinaloenses con los del resto del Estado. Empresarios, sector público, legisladores locales y federales, 17 de los 18 presidentes municipales, dirigentes partidistas y gran parte del equipo de trabajo del Estado se dieron cita.

Criterios comunes. Luego de las 13.30 horas el lugar de la cita ya mostraba regular asistencia, para festejar al hombre que a "mitad del camino" concretó la obra iniciada en los dos anteriores sexenios: la carretera Mazatlán-Durango; que en este sexenio Mazatlán celebre récords de ocupación hotelera; que regresen los cruceros. Se hará el distrito de riego de la presa "Picachos", se construirá la presa Santa María, y se avanzará en la dotación de agua de consumo humano a la ciudad porteña. Los discursos para ofrecer el ágape, el agradecimiento del festejado y el credo plasmado por la mayoría de los concurrentes coincidieron en reconocer la obra del cumpleañero, sobre todo en el asunto de la unidad, cuando en algunas entidades la ingobernabilidad y desacuerdos divide a la sociedad.

¿Igual en el 2017? Casi seguro que las crónicas sociales contendrán profusión de imágenes que plasmaron ese momento de reconciliación, no sólo por saber quiénes acompañaron a Malova en su 57 aniversario. Algunas columnas políticas entrarán en competencia por dar a conocer los nombres de los asistentes. El lector no dejará de sorprenderse al descubrir quiénes fueron. Pero lo que más sorprenderá saber es que el lema de hace 4 años se cumplió: el corazón de Malova llegó a Mazatlán y ahí se quedará. Faltará saber si en la misma fecha, en el 2017, la reconciliación de Sinaloa se consolida. Si hay otro festejo similar como el de ayer. Por lo pronto, a mitad del sexenio, la fortaleza del régimen es sólida. Tirios y Troyanos y uno que otro insurrecto, acudieron ayer al "bochinche" de Mazatlán a ratificar esa unidad.

Consolidación. Lo que también se ha consolidado a mitad del sexenio, es el proceder del Congreso del Estado, que más que contrapeso del Poder Ejecutivo ha actuado contra la sociedad. Es notoria la continuidad de violentar las garantías individuales, pero más el distanciamiento con la sociedad. En la anterior Legislatura, el Congreso se cubrió de gloria al ser cercado por todos lados privando el acceso a los ciudadanos. Remedo de "bunker", lo que debería ser la máxima casa de la libertad de expresión, se convirtió en una "tímida instancia" que se maneja en la "oscuridad" y se aleja de la crítica social. La problemática popular no la aborda. Ese blindaje al reclamo popular, a la demanda pública, continuó en esta Legislatura donde, de inicio, se pretendió reglamentar el acceso a los representantes de los medios de comunicación. Y ahora la política de "mordaza", según denunció la diputada Sandra Lara Díaz, llegó a los de adentro. Al menos a ella no la dejaron cuestionar al secretario de Administración y Finanzas, Armando Villarreal Ibarra, por falta de tiempo, aunque la priista argumenta que dos días antes se había registrado.