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El costo de la corrupción en México

SUSTANCIA SIN RETÓRICA

El más grave problema que existe en México es, sin duda alguna, la corrupción. Mientras los gobiernos federal, estatales y municipales en su conjunto no tracen e instrumenten una política de Estado profunda, sistemática e integral que abarque todos los ámbitos y dimensiones donde se manifiesta, jamás seremos un país desarrollado y competitivo.

Es un problema que ha sido abordado hasta el hartazgo por infinidad de estudios académicos y periodísticos. Tal es su magnitud, que se estima, moderadamente, que en la actualidad el 10 por ciento del producto interno bruto (PIB) es lo que ocasiona de daño directo al pueblo de México. De ahí que se diga que es el impuesto más costoso que pagamos los mexicanos.

Sin embargo, no hemos visto una sola política de Estado en el país con esas características planteadas.

Históricamente, observamos únicamente acciones y estrategias aisladas, que se han traducido en simples simulaciones y discursos retóricos, o cuando mucho en vendettas de índole político. Incluso, se han creado instituciones para combatirla, que van por ejemplo, desde el antiguo juicio de residencia de corte español en la época colonial, hasta la creación de la Auditoría Superior de la Federación, y las correspondientes de los estados. Pero nada serio, porque observamos mera simulación en los hechos.

Así lo vemos con la aprobación, por ejemplo, de las cuentas públicas de los municipios en el país. Porque aun cuando estas estén plagadas de irregularidades, las mismas son aprobadas por los representantes populares en las diversas legislaturas estatales. Aunque en muchos de los casos se suban a tribuna a rasgarse las vestiduras. Y lo vemos con el voto unánime de los correspondientes plenos, para luego celebrarlo con gastos pagados por el pueblo con el erario público, cual cereza del pastel, por si algo faltara. No sé en verdad a quién quieren "apantallar" como se dice coloquialmente.

El problema no es cualquier cosa. Con ese porcentaje mencionado líneas arriba, la corrupción nos cuesta a los mexicanos alrededor de 1.5 billones de pesos anualmente. Cantidad que es equivalente a todas las ventas de Pemex de un año, o más de una vez y media la totalidad del presupuesto asignado a todos los ramos de la administración pública para un ejercicio fiscal, es decir, para mantener todo un año completo el aparato burocrático del país, incluyendo la totalidad de las inversiones públicas. Importe que alcanzaría para borrar de tajo muchos de los índices socioeconómicos negativos, como la pobreza moderada y la extrema pobreza. O si se quiere, sin exagerar, se construirían miles de hospitales o escuelas de calidad, con cuya infraestructura saldríamos del subdesarrollo en que nos encontramos postrados, desde que México nació desde hace poco más de dos siglos como país independiente. No soñamos, pero sería bueno que se trazara en todo México, insistimos, esa política de Estado contra la corrupción, con las características antes mencionadas. No es mucho pedir, es lo que el pueblo de este país se merece cuando menos. Ya basta de que los empresarios de México paguen costosos "diezmos" a funcionarios corruptos por colocar sus productos o servicios en el ámbito público. ¿No creen?

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