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Opinión

El divorcio

ITINERARIO POLÍTICO
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Por: Ricardo Alemán

Era un divorcio anunciado. Más aún, el distanciamiento se había producido desde hace dos años, cuando la relación jefe-subordinado desapareció.

Y es que en el divorcio político entre Miguel Ángel Mancera y Marcelo Ebrard solo faltaba un detonante; la inhabilitación de 33 servidores públicos vinculados al escándalo de la Línea 12 del metro. Y hoy son 33, pero pronto podrían ser muchos más.

Esa fue la señal para que Marcelo Ebrard reaccionara como sabe; despechado, traicionado, como verdadero "peleador callejero". Y en respuesta lanzó engallado: "¡Si hay alguna imputación que tenga que hacer el jefe de Gobierno […] que apunte a que tu servidor haya tomado alguna decisión que implique desvíos o sobreprecios pues que por favor proceda cuanto antes, pero ya!".

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Pero no se quedó en eso. El reto fue abierto. "Aquí estoy", le dijo a Mancera, a quien retó a un debate sobre el tema, para luego insinuar que el asunto de la Línea 12 y el cochinero que la acompaña es una suerte de persecución política.

Y sin duda el divorcio le pegó a Marcelo Ebrard. Y es que proponer un debate sobre la responsabilidad pública del exjefe de Gobierno, no es más que una simpática ocurrencia de "peleador callejero". ¿Por qué? Porque Marcelo sabe que la ley, la justicia y la responsabilidad de un servidor público no se debate, no es tema de los medios y tampoco se resuelve a través de juicios mediáticos. No, la responsabilidad de Marcelo Ebrard se dirime ante el Ministerio Público. Y punto.

Por todas esas razones, un aplomado Miguel Mancera no mordió el anzuelo. Y horas después del reto público de Marcelo, el señor Mancera dijo que un problema técnico y jurídico como el que tiene paralizada la Línea Dorada, no puede ser visto como un asunto político. Y explicó que lo ocurrido en la L12 es de carácter técnico, "por lo que no veo la necesidad de volverlo político"…

Pero el divorcio que se consumó el día de ayer entre Mancera y Marcelo viene de lejos. En realidad es un rompimiento irreconciliable desde que Mancera asumió el cargo de jefe de Gobierno. Desde entonces Marcelo Ebrard intentó un maximato. Es decir, trató de mangonear a Mancera, como si el hoy jefe de Gobierno le debiera la vida.

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También es cierto que sin el aval de Marcelo Ebrard, el señor Mancera no habría llegado al sector público. Su historia profesional está estrechamente vinculada con las caídas y repuntes de Marcelo Ebrard. Vale recordar que Marcelo lo contrató como abogado luego del escándalo de los linchados de Tláhuac, cuando el entonces presidente Fox despidió a Marcelo e intentó meterlo a la cárcel.

El abogado Mancera fue tan eficaz que salvó el pellejo a Marcelo, quien por eso lo llevó al sector público, lo proyectó a diversos cargos y, en una suerte de capricho de la naturaleza política, Migue Mancera ocupó la procuraduría del DF luego del escándalo del News Divine. Es decir, que debido a su cercanía con Marcelo, el eficiente abogado Miguel Mancera se sacó la lotería que hoy lo tiene como jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Pero cuando llegó el tiempo de la sucesión del gobierno de Marcelo, las cartas que tenía el entonces jefe de Gobierno y la baraja del PRD no daban para una victoria. Según las encuestas, el único capaz de garantizar un triunfo en la capital del país era Miguel Mancera. Y su ventaja era su independencia partidista.

Es decir, que no era perredista, que no militaba en ningún partido y por tanto no tenía compromisos con ninguno de los grupos del PRD. Hoy esa carencia de militancia pudiera ser su gran desventaja, sobre todo a la luz de la victoria de "Los Chuchos" en el PRD.

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Frente a esa realidad, Marcelo no tuvo más remedio que habilitar a Mancera como político y candidato. Mancera rápidamente se identificó con los electores, hasta alcanzar una aceptación que lo hizo ganar el GDF de manera aplastante.

Pero el bono electoral y democrático que convirtió a Mancera en jefe de Gobierno también sirvió como antídoto contra la influencia de su padre político, Marcelo Ebrard. Y es que Marcelo siempre creyó que Mancera sería "un flan" al que podría manipular como jefe de gobierno. Pero hete aquí que si bien Marcelo hizo candidato a Mancera, el que ganó los votos en el DF fue Mancera. Por eso, desde el primer día de su toma de posesión, Mancera se sacudió la tutela de Marcelo y decidió emprender solo la larga caminata por el desierto. Desde entonces viene el divorcio.

¿Sólo falta saber si Mancera se atreverá a enviará a prisión a Marcelo? La respuesta es no. ¿Por qué? Porque Mancera no es político. Al tiempo.

www.ricardoaleman.com.mx twitter: @ricardoalemanmx