Opinión

El dolor es inevitable

Por: Roberto Valdez Prado

El dolor es parte de la vida. Así como existe el día y la noche, el blanco y el negro, el positivo y el negativo, la vida nos trae un constante devenir entre el dolor y el placer, sorbos dulces y tragos amargos. El ser humano debe gozar con moderación los placeres y nunca ostentar vanidosamente los bienes de que disfruta, porque insulta a la desgracia. Debemos aceptar que no hay un solo ser humano que no pruebe el cáliz de la amargura, pero infeliz del que desespere cuando tenga que tomarlo. Esa desesperación es el sufrimiento, el cual es innecesario. Generalmente utilizamos dolor y sufrimiento como sinónimos. Sin embargo, es importante entender la diferencia: el dolor es un hecho primario que tiene una causa generalmente física, como sería el caso de un golpe, o emocional, como la pérdida de un ser querido. El sufrimiento va un paso más allá, es hecho secundario, es la respuesta cognitivo-emocional, que tenemos ante un dolor físico o ante una situación dolorosa. Es producto de la mente, produciendo emociones y pensamientos que se entrelazan, adquiriendo mucho más intensidad y duración que el dolor.

Ejemplos: nos golpeamos y sentimos dolor, naturalmente, pero a veces, le agregamos sufrimiento, pensando que somos tontos por habernos golpeado, que solo a nosotros nos pasa, que es la segunda vez, o que alguien tiene la culpa, etc. Cuando se pierde un ser querido, hay dolor, pero se convierte en sufrimiento, cuando dicho dolor nos lleva a depresión que dura varios años y que generalmente involucra otros sentimientos como enojo, inseguridad, desesperanza, y pensamientos como: “Es injusto”, “por qué a mí”, etc. En imposible que nunca tengamos un dolor, pero podemos minimizar el sufrimiento con nuestra actitud, con nuestra aceptación de los hechos como parte de la vida.