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El entorno de la visita

NUESTRA OPINIÓN ESTATAL

Con el nuevo compromiso de construir la presa Santa María para incorporar una extensa superficie de tierra al riego, por gravedad en la zona de El Rosario y Mazatlán, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, marcó su visita a Mazatlán con futuros que serán relevantes para la zona sur de Sinaloa.

El discurso bordado por el jefe del Ejecutivo federal estuvo lleno de promesas, como el de "garantizar que en Sinaloa se apuntale el desarrollo agroalimentario del país".

En el sur de la entidad hace mucho que se escucha, de parte de los presidentes de la República en turno, lo que en esa región es un imperativo para el desarrollo de la agricultura, y es hasta hoy con Enrique Peña Nieto cuando puede verse cristalizado tan importante proyecto.

El presidente fue objeto, durante su estadía en el puerto, del agradecimiento que los sectores empresariales le rindieron por la carretera Mazatlán-Durango, proyecto iniciado y casi terminado por el gobierno anterior.

Peña Nieto presidió la reinauguración de la planta tratadora El Crestón, construida hace décadas, y que requería de una urgente actualización en su sistema. Igualmente encabezó algunos otros actos donde también le solicitaron apoyo para la productividad de la pesquería en Sinaloa.

Además del refrendo de los compromisos de apoyar al sur, Enrique Peña Nieto dio a conocer el inicio, en breve, de la carretera Badiraguato-Parral, lo que dará mayor impulso a la economía sinaloense.

Otro respaldo efectivo a Sinaloa fue cuando el gobernador planteó que la Comisión Nacional del Agua le autorizara mayores volúmenes de agua para siembra de sorgo en las zonas productoras. Se le concedió, pero supeditado a que hubiera lluvias abundantes.