Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

El fin del calderonismo

HISTORIAS DE REPORTERO

El grupo político que desde Los Pinos controló durante el sexenio pasado todas las decisiones importantes en el Partido Acción Nacional ha llegado a su fin.

Lo piensan ellos mismos. Consideran la reciente derrota de su candidato a líder nacional, Ernesto Cordero, como el acto final de "los calderonistas".

La cómoda victoria de Gustavo Madero en la elección interna constituye sólo la más reciente de una serie de derrotas políticas, iniciada con el proceso en que Josefina Vázquez Mota se impuso sobre el mismo Ernesto Cordero en la búsqueda de la candidatura presidencial.

El grupo ha quedado por lo pronto marginado de las posiciones de poder dentro del PAN. El único espacio que les queda es la bancada panista en el Senado, en la que tienen mayoría, pero algunos de los propios legisladores del grupo rechazan la idea de usar esa tribuna —y las leyes secundarias por aprobarse— como arena para los conflictos internos.

Madero y Cordero se reunieron el viernes. Había expectativas de que negociaran una "operación cicatriz" al estilo del PRI, pero azul.

Cordero llegó con dos temas para poner en la mesa. Primero, un fuerte reproche a su ex contrincante porque desde su punto de vista le ganó a la mala. Y segundo, la exigencia de que las posiciones en el principal órgano de dirección del PAN, la Comisión Permanente, se repartieran de manera proporcional a la votación que obtuvieron, 57% contra 42%.

Ante ello, Madero se plantó en su posición de ganador. Su decisión fue no incluir un solo calderonista en la lista de 27 de los 40 integrantes de la Comisión que él personalmente nombró.

Los otros 13 nombres fueron decididos por el Consejo Político. De ellos, hubo sólo dos para el grupo de Cordero. 2 de 40.

La forma de repartir el pastel que exigía puede sonar sensata pero nada en los estatutos panistas obliga al que resulta presidente nacional del partido a repartir así cuotas en la dirigencia.

Los que conocen la vida interna del PAN explican que la proporcionalidad pretendida por Cordero nunca ha operado ni es viable. Si se repartiera así el poder interno surgirían multitud de planillas en cada elección, en busca de tajadas de uno o dos por ciento que producirían una balcanización nunca vista en el blanquiazul. Sin embargo, reconocen que hubiera sido mejor para la unidad que el ganador buscara incluir al grupo derrotado.

Pidió queso y le dieron un hueso. Madero se mantuvo fiel a su pragmatismo y no se tentó el corazón para marginar al grupo contrario. Nada de operación cicatriz.

Desde la noche de su derrota Cordero dijo que no rompería con el partido. En el Senado no se ve a los de su grupo con ánimos rupturistas y sí en cambio lucen con deseo de continuar sus negociaciones con Madero y con el gobierno de Peña Nieto para no descarrilar las leyes secundarias a las reformas de telecomunicaciones y energética.

Les viene 2015. Les queda reinventarse. Y la etiqueta de "calderonista", ya se demostró, es pésimo marketing.

[email protected]