Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

El gallo y la galla

Ante el gasto desmedidamente incrementado de la Secretaría de Desarrollo Social del Estado (256 por ciento más durante el primer semestre del 2014 que lo gastado en todo el 2013 en paquetes de materiales de construcción para regalar), con una finalidad presumiblemente electorera, habríamos de preguntarnos si el gobernador Rodrigo Medina realmente está promoviendo para sucederlo al secretario de ese ramo, Federico Vargas.

Aparentemente el secretario Vargas es el delfín del gobernador, presunción que se consolida con el enorme despliegue de recursos que ha llevado a cabo el aspirante, que lo es, aunque él y su jefe dijeran lo contrario, que no lo dicen a lo pelón, no vaya a ser el diablo que diosito los castigue por mentirosos, haciéndoles verdad el embuste.

El preprecandidato gasta como candidato, disfrazado de Santa Clos de la vecindad en la que trabaja, repartiendo indiscriminadamente regalos y limosnas oficiales, patrocinando quinces, bailando sin descanso, contraatacando la campaña mochilera de la panista Arellanes con sus mochilas tricolores, armando tejabanes y, en fin, haciendo todo lo necesario para comprar voluntades a buen precio, incluida la proyección multitudinaria de la derrota de la Selección Mexicana en el Mundial.

Todo eso y más necesariamente aprobado por el Gobernador saliente, sin cuya anuencia el aspirante a Gobernador entrante no podría gastar ni una moneda de 10 centavos, de las blancas viejas, en su alucinante y alucinada campaña. Luego de donde la campaña electoral de la Sedesol no es del Secretario de la misma.

La campaña es del gobernador, eventualmente a favor de su cuestionable delfín, cuestionable por su bajo o nulo nivel en las encuestas, aunque hace seis años Medina empezó igual o peor que Vargas hoy.

Mas, aunque al principio Medina y Vargas fueran tan bajos uno como el otro en el esperanzómetro, cada uno en su momento, las condiciones de cada uno de esos tiempos son cualitativamente diferentes, principalmente en lo referente a la identidad partidaria del inquilino de Los Pinos, Calderón panista hace seis años, Peña Nieto priista esta mañana.

Medina sabe que Vargas jamás será candidato del PRI y mucho menos gobernador. Pero también sabe que el PRI necesita ganar Nuevo León y que, si él no le ayuda a Peña Nieto a ceñirse ese cinturón, una vida de cuadritos le espera a la vuelta de unos meses.

Por eso, para no ser promovido a cónsul en alguna provincia uruguaya del interior, el hoy gobernador saliente hace campaña oficial, sí, con recursos presupuestales oficiales, también, pero no por Federico Vargas, que acabará de regidor de representación proporcional (o como se le diga a eso), si bien le va.

La campaña de Rodrigo, por cuenta de la Sedesol limosnera y extorsionadora, es por el PRI, cuyo triunfo, con cualquier candidato, será una medalla que adornará y blindará el pecho de Rodrigo, evitando su sacrificio y hasta glorificándolo.

Si ganara Vargas, que es lo más imposible, el hoy Gobernador disfrutará, como Nati con su entonces muy improbable sucesor, de un sexenio cuando menos de paz en la gracia de Dios, tiempo que diluye errores, omisiones y desacuerdos, aunque no da trabajo.

Pero Cristina Díaz e Ildefonso Guajardo son la galla y el gallo que el centro priista quiere: léase Peña o Camacho u Osorio. Con cualquiera de ellos dos que gane, el aún Gobernador evitará el difícil tránsito a Uruguay (y no a las calles de Uruguay) que Felipe Enríquez caminó, sin pasaje de regreso, nomás por perder Monterrey. Imagínese perder Nuevo León. Hasta la Antártida.

La campaña de Medina en la Sedesol es por el PRI, que seguramente ganará, aunque no le guste pero le conviene, con la delfina o el delfín del presidente Peña, Cristina e Ildefonso. Eso, claro, si Margarita Arellanes y el PAN lo dejan, en caso de que Peña no transe bien al blanquiazul, como sin duda ya lo está cocinando. Pero eso es harina de otro costal, que ya descoseremos otro día.

[email protected]