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"El ochito"

GUASAVE

Armando Leyson para sus paisanos sigue siendo un buen gobernante, digo atenidos a la primera encuesta que publicó recientemente EL DEBATE. La mayoría de los guasavenses consultados considera que su desempeño ha sido más que aceptable en esta su nueva etapa como alcalde.

En una escala de medición de uno al 10, su popularidad lo hace merecer una calificación superior a 8, que constituye una puntuación de la que no cualquier funcionario puede presumir.

La imagen que Leyson tiene ante la sociedad que gobierna es evidentemente un tácito reconocimiento por su estilo de conducirse no sólo en el trato, sino en los asuntos inherentes a la administración que preside.

De hecho, según recordamos, durante su mandato como priista en la presidencia municipal hace ya casi 15 años mantuvo calificaciones, décimas más, décimas menos, muy similares a la que acaban de refrendarle.

A esta primera medición que establece su popularidad, habría que esperar una segunda consulta para saber cuál será su raiting frente a los ciudadanos y si podría de alguna manera afectarle el conflicto que enfrenta el Ayuntamiento con el grupo de extrabajadores que exigen indemnización y se quejan de malos tratos al momento de despedirlos.

Bajo la expectativa por ese asunto de un deterioro de su imagen, si acaso llegara a ocurrir, para Leyson tendría que ser un punto referente que lo empujara a buscarle una salida menos ríspida dada su calidad de gobernante que tiene fama de justa.

Puesto que en esa clase de conflictos políticos se generan diferendos en los que siempre habrá una parte inconforme, lo más prudente para un hombre del poder público, como Leyson, es mantener el justo medio.

La sociedad prefiere que sus mandatarios se dediquen a resolver los más elementales satisfactores, en lugar de andar metido en pleitos que corresponden estrictamente a áreas muy específicas y competentes de gobierno.

Lo decimos porque ante la posibilidad anunciada de los "corridos" del Ayuntamiento de organizar una huelga de hambre para plantear cumpla con sus exigencias, sería un espectáculo muy lamentable y deprimente y por lo tanto sería necesario procurar, mediante la conciliación, que no se produzca.

Precisamente para Leyson el éxito de su popularidad estriba en la atención que con rostro humano pone en la solución de los problemas sociales.

Resulta obvio que aparte de los empeños que pone en rehabilitar los pavimentos y las calles que no tienen, para el cuidado de la cara urbana, los guasavenses le están otorgando una calificación superior a ocho puntos a sus actitudes solidarias y humanitarias hacia todos aquellos que lo necesitan.

Donde a la actual administración parece prendérsele la "luz roja" es en el renglón de la confianza cuya puntuación disminuye sensiblemente, algo que sin embargo no debe tomárselo como personal, pues finalmente, quizá el mensaje en sí, es en lo general para la actividad de la política, que ciertamente ante los ojos de la opinión pública está muy desacreditada.

Pero bueno, la noticia buena para Armando Leyson, no obstante tener ya más de 14 años en tan demeritado oficio público, es que sigue conservando intacta la popularidad con la que se inició en las postrimerías del siglo 20, algo que se traduce en un elemento sumamente importante para la convivencia armónica entre gobierno y sociedad, y tendrá que contribuir necesariamente al desarrollo colectivo.