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El ocultismo nazi

SAPIENZA

Cuando las tropas rusas entraron a Berlín, tras la derrota de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, se encontraron con los cadáveres de mil monjes tibetanos. Eran miembros de la colonia de hindúes y tibetanos que los nazis, aficionados a las prácticas ocultistas de Oriente, habían mandado traer. Una asociación secreta alemana llamada Thule era liderada por siete magos que recibían instrucciones directas de los maestros del Tíbet relacionadas con la conquista material y espiritual. Entre estos supuestos magos alemanes estaban Rudolf Hess, Karl Haushofer, Rudolf Steiner, Alfred Rosenberg, y Dietrich Eckart. Mientras Haushofer ayudó a Adolfo Hitler a desarrollar sus poderes síquicos, Rudolf Hess le ayudó a escribir el libro Mein Kampf (Mi lucha). Los nazis habían sido influenciados grandemente por la doctrina de la Nueva Era. Es bien sabido Madame Helena Petrovina Blavatsky, una gran promotora de la Nueva Era, tras haber estado en Tíbet, se estableció en Alemania en donde junto con su acaudalado marido Frau Gelhard fundó una sección de la Sociedad Teosófica. Con la influencia ocultista tibetana a sus puertas, Adolfo Hitler fue introducido en la Orden del Thule por Rudolf Hess, astrólogo y mago desde su adolescencia. El odio de Hitler hacia los judíos tuvo sus raíces en la doctrina ocultista de la superioridad de la raza aria, doctrina de la distinción de clases que prevalece hoy en India, donde la gente está dividida en el sistema de castas. Hitler consideraba a los arios, cualquier cosa que eso significara, como los superhombres, mientras que a los judíos los consideraba subhumanos. Fue así que ideó la Solución Final, que no era sino el exterminio completo de los judíos, que estuvo a cargo de Heinrich Himmler, quien a la vez lideraba las SS, la fuerza élite secreta del ocultismo de Adolfo Hitler. Sus prácticas implicaban meditación oriental, espiritismo, astrología, visualización, yoga, y ciencia del karma. Creían en la reencarnación y que el hombre estaba a punto de convertirse en un dios. La sistemática exterminación de los judíos y otros grupos indeseables fue parte de un ritual a los dioses en que creían los nazis, para quienes estas muertes eran parte de un proceso evolutivo en curso que daría como resultado una nueva especie: el dios-hombre-ario.