Opinión

El peligro de la reforma energética mexicana

JUEGOS DE PODER
Avatar del

Por: Leo Zuckermann

Mucho se oyó que México debía imitar el modelo brasileño de apertura petrolera. Mucho se presumió el éxito de Petrobras para incrementar la producción de crudo. Pero ojalá el nuevo modelo mexicano no termine como el de Brasil: en un enorme escándalo de corrupción que está poniendo en entredicho la apertura de ese sector al capital privado.

Es lo peor que nos podría ocurrir a aquellos que estamos a favor de la reforma energética: que todo este esfuerzo acabara en una "piñata" que beneficiara a grupos empresariales allegados al gobierno y en multimillonarios sobornos para obtener los jugosos contratos para explorar y explorar campos petroleros. Ya me estoy imaginando a los críticos de la reforma regodeándose, con razón, de que nos lo habían advertido. Si la apertura petrolera termina como en Brasil, todas las reformas orientadas a una mayor presencia del mercado en la economía perderán su legitimidad. Los ganadores serán aquellos que insisten en mantener el monopolio del Estado en sectores económicos estratégicos.

Por eso vale la pena seguir de cerca y aprender de lo que está ocurriendo en Brasil. En febrero, cuando las campañas presidenciales comenzaban a calentarse (el mes que entra habrá elecciones para ver si se reelige o no la actual presidenta, Dilma Rousseff), se hizo público "el soborno que habría pagado la multinacional holandesa SBM Offshore, que alquila barcos-plataformas a las empresas del sector petrolero, a funcionarios de la compañía brasileña". En marzo vino otro escandalo "sobre la compra en 2006 de una refinería en Pasadena, Estados Unidos, y que trajo grandes perjuicios a la estatal".

Pero la verdadera bomba cayó la semana pasada cuando la Policía Federal brasileña comenzó a informar sobre las investigaciones a Paulo Roberto Costa, ex director de abastecimiento de Petrobras. Después de trabajar 35 años en esa empresa, en 2012 creó Costa Global, "una consultoría que mediaba en negocios entre Petrobras y sus proveedores". Al parecer, se trataba de un "coyote" como lo conocemos en México. Costa ha revelado que políticos y partidos estaban implicados en una extensa red de lavado de dinero y sobornos. Se ha dicho que habrían recibido "el equivalente al tres por ciento de comisión por cada contrato firmado con Petrobras". Estamos hablando de muchos millones de dólares.

Ya se conocieron los nombres de algunos de los involucrados. Son varios e incluyen a los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado. Los legisladores habrían participado en el esquema a cambio de votar iniciativas presentadas por la Presidenta. "En total, serían decenas de políticos de cinco partidos, de los cuales tres integran la terna de partidos que apoyan al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff". También estarían involucrados ministros, como el titular de las Minas y Energía, y gobernadores.

Además se ha revelado la investigación de empresas que habrían incrementado "las facturas de obras contratadas por la compañía pública [Petrobras] para pagar sobresueldos a políticos". Entre ellas está constructoras que han donado millones de reales para la campaña presidencial de Rousseff. En fin, un escandalazo.

Como suele ocurrir en épocas electorales, se hace pública la mugre de los políticos que andan compitiendo por el poder. Y qué bueno que así sea. Para eso sirve la democracia. El problema es que, con estos sonados casos de corrupción, se pone en entredicho el valor de las reformas orientadas a fortalecer el mercado y permitir la participación del sector privado en áreas donde antes no podía invertir. Naturalmente surgen, entonces, la voces a favor de regresar a esquemas estatistas. Es el caso del candidato presidencial Aécio Neves que, según las encuestas, va en tercer lugar. Ha dicho que quiere "reestatalizar Petrobras para devolvérsela a los brasileños".

Sigamos de cerca esta historia, y aprendamos de ella, para evitar que nos vaya a pasar lo mismo aquí en México. Es importantísimo, aunque el gobierno lo trate de minimizar alegando que se trata de un tema cultural, el combate a la corrupción. México requiere instituciones fuertes que blinden la reforma energética de las tentaciones humanas de llevarse un "mochecito" de contratos multimillonarios. Debemos evitar, a toda costa, algo parecido a lo que está pasando con Petrobras. Lo que está en juego es mucho: la legitimidad del proyecto reformista de Peña Nieto.

Twitter: @leozuckermann