Opinión

El peligro en el Cecjude

ACENTO
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Por: Jorge Luis Lozano

Al comandante de seguridad interna del Cecjude Mazatlán, Nicolás Valle Jáquez, le podrá hacer gracia la inconformidad manifiesta por los celadores en su contra, pero el trato que ha dado a los trabajadores a su cargo ha provocado tanta tensión, que pudiera derivar en una nueva protesta.

Los celadores, especialmente las mujeres, se quejan de lo que describen como un trato abusivo, despótico y violatorio para sus derechos laborales. Trabajan 24 horas continuas y cuando están a punto de salir de su larga jornada, son llevados a entrenar.

Corren 8 kilómetros en los caminos cercanos al penal, lo hacen armados y a mitad del recorrido, deben realizar prácticas de tiro. La jornada extra de entrenamiento llega a consumir hasta cinco horas de su tiempo libre y quienes se atreven a proponer que se aprovechen los horarios laborales para ello, son reprendidos.

Se les niegan los permisos de vacaciones, son arrestados por cualquier motivo y la violencia verbal con el que se le trata rebasa los límites de lo soez y ofensivo. Se ejerce el hostigamiento, especialmente contra las mujeres celadoras y hasta deben de pagar los exámenes toxicológicos que les aplican.

La última que se les hizo al personal costó 280 pesos a cada guardia. De acuerdo con las versiones de algunos empleados del Cecjude, Valle Jáquez se mofó de las quejas publicadas por EL DEBATE.

Les leyó la nota y entre carcajadas les refirió que ninguna nota informativa, ni ningún periódico iba a terminar con su carrera dentro del sistema penitenciario de Sinaloa, ni iba a lograr cambiar la dinámica laboral.

La situación al interior del Cecjude de Mazatlán no es un tema que debe ser desestimado por el gobierno estatal. Es un riesgo de seguridad latente que pudiera derivar en fallas, deficiencias, protestas y hasta en cosas mucho más graves.