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El predial y la desgracia federalista

POLITEIA

Es cierto que México es uno de los países del mundo donde menos recursos se captan por cobro del impuesto predial. Mientras aquí la recaudación apenas representa el 0.1 por ciento del PIB, en países como Chile, Colombia y Argentina el gravamen representa 0.6, 05 y 0.4 de su producto, respectivamente. Han resultado inútiles los esfuerzos por mejorar la eficacia recaudatoria en estos años, lo que da cuenta de la negligencia y apatía de los gobiernos locales en asumir la responsabilidad que la Constitución les confiere para el cobro de este impuesto patrimonial.

De ahí que muchos gobiernos locales, el nivel de gobierno más cercano a los ciudadanos, vean una tabla de salvación en la posibilidad, muy real a estas alturas, de que las instancias subnacionales de gobierno, esto es, los gobiernos estatales, se encarguen de esta tarea. Así, no asumen costos políticos, se lavan las manos, reciben recursos frescos y se mantienen compromisos con grupos y sectores que se han beneficiado con su política de omisiones.

El alcalde de Guasave lo expresó de manera muy plástica: "Yo en lo personal estoy de acuerdo, alejas ese tipo de circunstancias que son las que nos han impedido tener una excelente recaudación, cuando lo municipalizas o lo llevas a una sindicatura, ah, es que es mi amigo el presidente, ¿no habría chance hombre de que me ayudes y ahí nos vemos mañana?"

Puede, en efecto, haber una mayor recaudación como consecuencia de transferir la responsabilidad a los gobiernos estatales. Pero me temo que ello no les añadirá mayor legitimidad, aunque sí dañará las capacidades de los municipios para el ejercicio pleno de la autonomía que les confiere el artículo 115 de la Constitución, con el consiguiente deterioro de los principios y la práctica del federalismo y de una auténtica vida republicana.

Diría que hay que alertar sobre este riesgo. Bastante esfuerzo ha costado a todos sentar los cimientos de una vida democrática y de una sociedad moderna, como para echar por la borda esos logros en aras de un pragmatismo prosaico, que sólo apuesta a "resultados", a la eficacia y la productividad, sin entender que la clave está en otro lado: en la asunción del compromiso y la responsabilidad institucional para promover el desarrollo del territorio local.

David Colmenares, uno de nuestros más destacados especialistas en la materia, señala que el impuesto predial "es relativamente sencillo de cobrar, ya que las propiedades inmobiliarias no se mueven, ahí están esperando, primero ser registradas y valuadas en el catastro, y luego gravadas por el impuesto."

Pero no se hace o no se ha hecho bien, reproduciendo lo que Colmenares llama una cultura del desinterés fiscal. En sus palabras: "Es común la resistencia de los municipios pequeños a cobrar impuestos… reproduciendo así la prioridad dada a la gestoría ante los gobernadores, a la gestión y administración de sus impuestos. Lo que se puede llamar la cultura del padrotismo fiscal."

Se oye fuerte. Creo que tanto gobiernos estatales como gobiernos municipales, así como las más diversas organizaciones que se expresan en nuestra vida asociada, deberían explorar más opciones y evitar apresuramientos que pueden ser más costosos.

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