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Opinión

El problema del amor propio

EL FONDO SIN FONDO

Por Diego Alberto Beytia Armenta

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¿Quién no ha escuchado alguna vez que la importancia de amarse uno mismo? Creo que llegados a este punto todos estamos de acuerdo en que es algo fundamental en la vida y las relaciones, un tema abordado incluso por la psicología, la cual dice que el amor propio corresponde al concepto de amor por uno mismo.

“El amor propio se ha conceptualizado científicamente como autoestima. Hace referencia a la valoración o estima que una persona tiene de sí mismo.”

En sí el concepto y la práctica, más que una buena idea son algo necesario para un pleno desarrollo emocional como se mencionó anteriormente. El problema nace -como en la mayoría de las buenas ideas- con los excesos.

En algunos aspectos se ha llevado un poco lejos la idea del llamado “amor propio”. Y no porque las personas se amen demasiado a sí mismos, sino porque de un día para otro se ha vuelto casi una ley que cualquier tipo de tristeza de amor o de soledad es porque uno no se ama suficiente a sí mismo. Como si la solución a todos esos problemas simplemente fuera el amarse. Casi como si el llegar a la cúspide del amor propio fuera la felicidad misma y como tal nuestro propósito último como seres humanos (o al menos es así para algunas personas).

En términos generales, y como bien dijo alguna vez la socióloga y escritora Eva Illouiz: “el principal problema del amor propio es justamente que trabaja únicamente la autonomía”, esto deja el “yo” atrapado en la responsabilidad de cargar solo con sus fracasos amorosos, como si las cosas se pudieran resolver simplemente parándote frente al espejo y diciendo “Soy suficiente, yo puedo”.

Y estos argumentos o consejos que tratan de remplazar el amor ajeno por amor propio niegan la naturaleza social del amor mismo y nos termina exigiendo que creemos algo que no podemos generar por nosotros mismos, la obsesión por el amor propio se termina volviendo una suerte de autoincriminación porque nos exige resolver por nuestra cuenta algo que solo podemos enfrentar aceptando nuestra dependencia con los demás. Puesto que siempre que uno se entrega al amor acaba perdiendo autonomía.

Ahora, no me malentiendan, esto no quiere decir que el amor propio sea malo, sino que a diferencia de cómo tratan de vendértelo, la idea de “no necesitas a nadie” es igual de dañina que la idea contraria de “necesitas a alguien para ser feliz”. 

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El amor propio por sí solo no es suficiente, sino que es parte de conglomerado en donde también existen otros tipos de amor (como el amor ajeno). Es el saber diferenciar y desarrollar los variados tipos de amor, es generar amor de acuerdo a nuestros propios tiempos y espacios lo que realmente nos puede llegar a dar esa plenitud que tanto presume el “amarse a uno mismo”.

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