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El quid pro quo en la política sinaloense

POLITEIA

Es muy común en la política, tanto seria como chabacana, la negociación, el acuerdo, el pacto, el compromiso. Incluso en situaciones de polarización, hay un intercambio entre los actores políticos en el propósito de distender sus relaciones e impedir que se reviente la cuerda. Hay dos expresiones latinas que sintetizan muy bien este fenómeno: quid pro quo y do ut des, esto es, algo a cambio de algo y doy para que des.

Ello supone el diálogo. Es el puente que permite el acercamiento entre posiciones extremas e irreductibles. Es el recurso al método de aproximaciones sucesivas. No tiene nada de raro ni vergonzoso, y casi siempre, sobre todo cuando hay un buen acuerdo entre las partes, termina por formar parte de una pedagogía, de un aprendizaje político. Eso eleva el nivel general de la cultura política, porque reduce el margen para las expresiones maximalistas y para el discurso endurecido.

Lo que pasa es que, en un ambiente como el nuestro, donde impera la desconfianza entre los actores políticos, donde no hay capital social, es normal que cada quien se atrinchere en sus posiciones. Si se suma a lo anterior una proverbial cultura de la desconfianza de los ciudadanos comunes y corrientes frente a los actos y hechos del poder y de las élites, que se correlaciona justamente con la opacidad con que se manejan éstas, entonces lo que tenemos es un campo fértil para la especulación, tratando de encontrar siempre segundas intenciones.

Esto ocurre ahora, por ejemplo, con la coincidencia temporal de dos hechos: el relevo en la presidencia del Consejo Estatal Electoral y la discusión y eventual aprobación o rechazo del bono cupón cero. Algunos analistas advierten una negociación en curso: el gobernador estaría dispuesto a dar su aval a la designación del candidato apoyado presuntamente por la mayoría priista en el Legislativo, a cambio de que esa misma mayoría le apruebe la solicitud del crédito por 771 millones de pesos. O más todavía: que el intercambio sería el apoyo al cupón cero por la eventual candidatura del líder parlamentario del PRI a la alcaldía de Culiacán.

El propio gobernador ha tenido que salir al paso: "El PRI no inventó el cupón cero… (que) es una creación del Congreso de la Unión, por todas las fracciones parlamentarias, y aprobado por Hacienda, y creo que pensar que eso está creado por el PRI para sacar una negociación ventajosa, está fuera de todo contexto."

Pero en términos de la real politik es posible que tal negociación esté en curso y sea ventajosa para ambas partes, que así alcanzarían su propósito. Puede también creerse al gobernador, de que tal hipótesis es una desmesura. Eso lo sabremos en los próximos días.

A propósito del CEE: hay más de una veintena de candidatos a consejeros ciudadanos. Lo ideal sería que llegaran al cargo figuras que garanticen la autonomía e independencia del árbitro frente a todo poder. Destaco, en ese propósito, dos nombres: Xicotencatl Reyes y Ramón Gutiérrez. Dos ciudadanos independientes y con experiencia en materia electoral.

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