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El silbato de los ingenios, tradición que se extingue

HISTORIAS Y AVENTURAS

La cultura por "la mordida" no se ha podido erradicar, miente quien así lo afirme, tránsitos y federales de caminos, siguen estirando la mano para evitar la infracción.

Se apagó hace años para siempre el silbato del ingenio azucarero de Costa Rica, recientemente ocurrió lo mismo con el de Navolato, sólo quedan funcionando el de Los Mochis y el de Eldorado.

El silbato de los ingenios representaba un sonido romántico, pero además marcaba la hora de entrada o de salida de los obreros a la fábrica de azúcar, y una guía del tiempo para los pobladores que habitaban cercanos a la zona.

Así como se paralizaron las labores de Costa Rica y Navolato, un día también existió en Culiacán un pequeño ingenio llamado La Aurora, del cual sólo queda el famoso pitón, ese tubo de ladrillos que sobresale en Las Quintas por la calle Laguna de Yuridia, ya casi en ruinas.

Monseñor José Lorenzo Barraza y Mota, quien falleció en su capilla del Carmen, escribió en su libro La sotana colgada de un clavo algo de esta historia donde cita que el ingenio La Aurora perteneció a la familia Redo, famosos en Eldorado.

A las 05:00 horas sonaba el "pitón" y era momento de levantarse, pues la mayoría de los trabajadores vivían ahí mismo y a tal hora de la madrugada saltaban de la cama para ir a la cocina a desayunar y después a trabajar, la temporada era corta, sólo duraba el invierno.

La Campiña y Las Quintas, eran unos verdaderos cañaverales que proveían a La Aurora de la materia prima, y al parejo a esta operaba la textilera El Coloso, las dos fueron incendiadas el 3 de junio de 1911, cuando los revolucionarios Ramón F. Iturbe y Juan M. Banderas tomaron la plaza de Culiacán.

La Aurora pudo sobreponerse y funcionó un tiempo más, El Coloso, jamás, hoy sólo queda el pitón como mudo recuerdo y huella de la historia.