Opinión

El símbolo de una generación reformista

POLITEIA
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Por: César Velázquez

Todo movimiento social tiene sus figuras emblemáticas. Hombres o mujeres que son héroes epónimos, porque simbolizan y encarnan un proyecto de cambio, y son portadores de una propuesta de futuro para hacer más racional y civilizada nuestra convivencia. En Sinaloa, el movimiento universitario ha sido una de las expresiones más avanzadas del movimiento social, y tiene en Liberato Terán Olguín, a un dirigente de una enorme estatura moral y una autoridad política reconocida por tirios y troyanos.

Liberato Terán es, para decirlo sin rodeos, nuestra figura más emblemática. Rosalino de cepa, tuvo el talento para advertir, desde la perspectiva universitaria, las enormes potencialidades transformadoras que podían impulsarse desde un espacio superior la reflexión intelectual y para el ejercicio de la crítica. Y ahí está su impronta desde sus años juveniles al frente de la desaparecida Federación de Estudiantes Universitarios de Sinaloa (FEUS), y luego ya, en plena madurez, impulsando políticas transformadoras para la universidad de la que siempre formó parte.

Fui parte de esa generación que tiene en Terán Olguín a un auténtico líder intelectual, y tuve el honor de compartir con él muchos sueños y aspiraciones. Las batallas por la reforma en la universidad, las movilizaciones sociales en el Frente de Defensa Popular en los años 70, nuestra militancia en el PCM, la estancia en Economía de la UNAM, las lecturas comunes, los amigos entrañables y muchos proyectos editoriales compartidos. Las enseñanzas que todo eso dejó son invaluables y forman parte de lo mejor de nuestras vidas.

Terán Olguín mostró a mi generación —y a la que nos siguió— el camino. Con su talento iluminó la senda por donde habríamos de transitar durante un buen trecho para hacer que la universidad, como quería el Manifiesto de la Reforma Universitaria, de Córdoba, en 1918, dejara de ser "el refugio secular de los mediocres", y con él queríamos creer también, como aquellos fundadores, que era "la hora americana", y que las resonancias del corazón nos lo advertían: estábamos "pisando sobre una revolución".

Era la época de los ideales. Era la época de las ideas. Con esa fortaleza vital y con esa reserva espiritual, con esa fe que Liberato siempre llevó, el movimiento universitario supo enfrentar la violencia represiva de esa época, y tener los arrestos para convocar a esa "generación salvajemente reprimida, pero no aplastada", a mantener desplegadas, enhiestas las banderas de la lucha.

Por eso, Liberato Terán es el símbolo de la lucha universitaria. Condensa los mejores valores de una generación combativa, que quería ir al encuentro del futuro armada con sus utopías, con los sueños de su razón. Por eso, esas banderas que él desplegó, siguen encarnando el espíritu libertario sin el cual no es posible una vida universitaria plena.

Por todo eso y mucho más, porque es nuestro amigo y porque lo queremos, ahí vamos a estar, junto a él, hoy jueves 11 de septiembre, acompañándolo en la develación de su busto, en la plazuela Rosales.

cvr052@gmail.com