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El sueño de Elena

Ayer que fue su cumpleaños, y mientras le soplaba a las 82 velitas de su pastel, ¿cuál habrá sido el deseo que pidió Elena Poniatowska? ¿Obtener el premio Nobel de Literatura? ¿Tener más tiempo para escribir? ¿Ser abuela otra vez o conocer a su primer bisnieto? No. ¿Saben ustedes, queridos lectores, cuál fue el deseo que pidió? Nada menos que inaugurar su Fundación, la Fundación Elena Poniatowska.

Muchos lectores se han de preguntar en qué consistirá esta institución, pues se han de imaginar que Elena tiene tesoros de todo tipo. Tienen razón. En primer lugar tiene una biblioteca única, formada a lo largo de los años y que hoy suma 17 mil volúmenes. Por los pasillos de su casa en Chimalistac, hay libros de sus autores favoritos, hay ediciones francesas del siglo XIX, primeras ediciones firmadas por sus autores, entre los que destacan: Borges, Alejo Carpentier, Alfonso Reyes, Eugène Ionesco, Fernando Benítez, Octavio Paz, Gabo, Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Fernand Braudel, Rómulo Gallegos, Jaime Sabines, María Luisa Puga y por su puesto todos los libros de Monsi. No podríamos acabar esta lista porque en su magnífica biblioteca hay 6 mil libros autografiados y leídos. ¿Cómo sabemos que están leídos? Porque Elena acostumbra subrayarlos, escribir sus comentarios al margen y porque cada vez que encuentra una nota periodística sobre alguno de ellos, la recorta, la dobla y la pone entre sus páginas. Entre los libros de Octavio Paz, hay cartas dirigidas a la escritora, hay fotos y hasta dibujos que el poeta hiciera en las portadillas.

Hace 10 años unos enviados de las universidades de Princeton y Stanford vieron todos estos libros y quisieron comprar la biblioteca para llevarla a sus respectivas instituciones. Nada más que su hijo Felipe Haro exclamó: "¡No! Todo lo que tienes, incluyendo tu archivo es para México, porque los acervos de los escritores se están yendo para los Estados Unidos". Con toda seguridad ese día nació la idea de la Fundación Elena Poniatowska. ¿Se imaginan? Una casa en donde estén todos estos libros reunidos, además de un archivo invaluable lleno de cartas de los grandes escritores de todo el mundo. Me quiero imaginar que a lo mejor hay por allí una carta de Susan Sontag, de André Malraux, o de José Revueltas. Asimismo hay cartas y dibujos de Leonora Carrington, Francisco Toledo y de María Izquierdo.

Como ustedes saben, Elena es la mejor entrevistadora de México y en su acervo hay 1,500 horas de audio en las se encuentran las voces de Nicolás Guillén, Rosario Castellanos, Fernando Benítez, el Santo, Tongolele, Jorge Ibargüengoitia, el subcomandante Marcos, Jaime Torres Bodet y hasta María Félix. Y todo esto sin mencionar el archivo de video y el fotográfico. Pero sobre todo los manuscritos de los libros de Elena. Todo esto está valuado en 3 millones de dólares.

Ya son 10 años que Felipe Haro Poniatowski trabaja en el sueño de Elena. Desde entonces su colección ha crecido porque muchos escritores continúan mandándole sus libros y porque muchísimos pintores y caricaturistas la siguen dibujando. De allí que uno de sus proyectos sea hacer una exposición de Elena vista por los pintores.

El presidente honorario de la Fundación es el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente; la presidenta vitalicia, Elena, y Felipe es el director. Para inaugurarla se necesita una casa, pero no cualquier casa, debe ser una en donde se pueda dar cursos, hacer investigaciones, clases de fotografía, talleres, funciones de cine, exposiciones, presentaciones de libros, concursos literarios y conferencias. Debe ser una casa del tamaño del prestigio de Elena, es decir, enorme y elegante. Tiene que ser una casa alegre, con un jardín lleno de árboles frutales y flores, con grandes ventanales y con una oficina para Martina, su ángel de la guarda.

Hemos de decir, y lo sé de muy buena fuente, que Conaculta ya tiene varios prospectos de casa y que ya han hecho un ofrecimiento. Me imagino que también apoyarán todas las actividades. Si visitan la página de la Fundación, www.fundacionelenaponiatowska.org, verán que el logo es un dibujo del caricaturista Alberto Beltrán en donde se ve a Elena de perfil en su máquina de escribir. Por cierto, lo que me encantará ver en esta casa es el álbum que Beltrán le hizo a Elena en donde la pinta como una princesita de cuento, con su pelo rubio y sus ojos azules, semejante a la princesa del poema de Rubén Darío.

También mi sueño es el sueño de Elena. Quiero que mis libros, que le he dedicado a lo largo de 30 años, se encuentren en la letra "L", entre José Lezama Lima y Lope de Vega. ¡Al fin que es un sueño!

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