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El sueño del bikini

LÍNEAS EXTRAÑAS

La lety, de la que alguna vez les hablé, una cómica soltera de más de 40 pero de menos de 50 años, de medidas más voluptuosas que delgadas, cumplió su más anhelado sueño de vida que no precisamente es casarse sino usar bikini. El asunto no era usarlo escondida en su misteriosos cuarto de tres por tres, donde tantas lágrimas ha soltado, sino frente a cientos de personas y en un contexto vacacional lleno de arena y sol. Fueron más de 40 años de espera los que llevaron a "La Lety" a hacer realidad su sueño. En los últimos meses y consciente de que después de los cuarenta es más fácil que le caiga una bomba atómica que un Príncipe Azul, se metió al gimnasio, se cambió el "look", bailó zumba, hasta quedar no delgada, pero sí con un autoestima que la llevara a la playa a usar esa prenda diminuta. Inteligentemente se recorrió cuanta tienda de trajes de baño hasta encontrar lo que ella quería: Un bikini de colores brillantes y con flores vistosas y grandes en la parte de los pechos pues alguien le dijo que esas flores creaban la ilusión óptica de poseer pechos mucho más grandes. El día llegó: Se despertó más temprano de lo normal. Decidió emprender el viaje sola, como muchas veces lo ha hecho porque sus amigas, infelizmente casadas, no tuvieron permiso del cónyuge. Sola pero feliz, se fue a la playa. "Hay sueños que se cumplen sin tanta inversión", dice. Esperando encontrar a su soñado Príncipe aunque no sea azul, tomó aire, contó hasta veinte, se desvistió de sus ropas comunes y colocó un diminuto bikini en su ensanchado cuerpo. Se paró frente al espejo que le permitía mirarse completa, se puso de espalda e iba y venía observando detenidamente lo que otros le mirarían. Tirada en un camastro disfrutó lo que en cuarenta años no había logrado: Dejarse mirar por cuanto vacacionistas. Y aunque más de cuatro se le acercaron, guardó el secreto si terminó su fin de semana vacacional sola o bien acompañada. La Lety reclamó su derecho al placer y a adquirir una visión positiva de su imperfecto cuerpo, como deber.

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