Opinión

El talón de Aquiles del Imdem en su primer año

Amanecer Deportivo

Por  Raúl Brito

En medio de distractores que, por un rato, lo tienen metido en la administración deportiva y, por otro, en el Teodoro Mariscal como narrador en el terreno de juego de Venados de Mazatlán en la Mex-Pac, el MC cumplió un año al frente del Instituto Municipal del Deporte.  

Varios pendientes -particularmente el de infraestructura que ha resultado un talón de Aquiles inadmisible e inconcebible difícil de superar- nublan este primer tercio de gestión de Humberto Álvarez desde su llegada el uno de noviembre de 2018.                            

Salvo la obra que se levanta sobre la alberca olímpica -adjunta a las oficinas del Imdem-, que es, en su mayor parte, inversión estatal, nulo avance en esta materia por parte del órgano rector del deporte mazatleco se ha tenido este año en una muestra de incompetencia o poca visión para bajar recursos extra y proyectar a gran escala el deporte mazatleco.  

Cierto que, en distintos rubros y peticiones varias, los apoyos han fluido merecidamente a los deportistas -lo que no se puede ocultar-, pero obras magnas, obras necesarias, que no se limiten solo a programas de embellecimiento y ‘mejoralitos’, brillan por su ausencia, no sé si por falta de presupuesto o por incapacidad para tocar otras puertas e instancias de las que se descarguen programas de mejoramiento y financiamiento que solventen los gastos de grandes proyectos.         

Exponencialmente, Mazatlán ya creció con una población deportiva cada vez más demandante, y es inadmisible continuar con la mediocre y miope política de darle solo retocadas o manitas de gato a espacios que, al mismo tiempo, podrían ser sustituidos por magníficos campos, dignos a la altura de un destino con grandes talentos a flor de piel.           

Del Gobierno del Estado, por cierto, se erige también en Mazatlán lo que, a partir de mayo de 2020 -según la previsión oficial- será el primer estadio profesional de futbol soccer en un proyecto en el que la Comuna, mucho menos el Imdem ‘alvarista’, muy poca participación tiene, si no es que ninguna.  

Justamente por esta afección que no lo deja visionar ni trascender, el joven funcionario -quien, por otro lado, no niega ni por asomo su ahora ya abierta aspiración de cara a la calentura política de 2021, que también lo distrae- llega acotado a su primero ¿de tres años? al mando del Instituto.            

Un buen avance, sin embargo, son la disponibilidad y apertura que el MC (le encanta lo nombren de preferencia por el superlativo de su profesión de Maestro en Ciencias) ha mostrado para brindar apoyos a “tirios y troyanos” que lo convierten en un funcionario sencillo y sensible a las necesidades, lo que tampoco se puede desdeñar.                           

Está visto que Álvarez -siempre ambicioso, siempre acucioso- tiene un pie en el Imdem y otro en su aspiración política, y así menos se avanzará.                     

Y más allá de que la férrea síndico procuradora Elsa Bojórquez exhiba en público la falta de transparencia del organismo y que el MC esté acostumbrado a recibir solo loas y aplausos de sus no muy pocos aliados de medios, otra política de proyectarse debe aplicar el titular si no quiere quedarse -como otros directores- en la mediocridad y desea llegar bien librado a 2020 cuando -se dice- pondrá pies en polvorosa en busca de un cargo de elección popular. Menuda bronca.                                    

Y ya con ésta...

Flaco favor se hicieron las autoridades deportivas locales al inaugurar simultáneamente una serie de ligas de futbol soccer amateur en un estadio ‘monstruo’ que, por otro lado, resultó grande y grotesco y, al final, opacó lo que ellas denominaron como ‘vibrante’ e ‘histórico’. ¿Se quiso dar una muestra de músculo y, por ello, se escogió el Teodoro Mariscal? En verdad se la jugaron... y perdieron.

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