Opinión

El verdadero espíritu de la Navidad

Por: Oscar Fosados

Foto: Pixabay

Foto: Pixabay


¿Qué tan bueno es asociar un día eminentemente espiritual y especial con la alegría emanada de un festejo superfluo en el que nos preocupa más el qué dirán y el quedar bien?

Hoy 25 de diciembre celebramos el Nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios para el Cristianismo, la segunda religión con más seguidores del mundo. Lo que se celebra es un cumpleaños, pero más que eso, el nacimiento de alguien único que ha inspirado a millones de personas a lo largo de 2017 años a creer que el ser humano puede encontrar la paz interior y un sentido a la vida a través del cumplimiento de al menos diez mandamientos en nuestro actuar diario y la práctica de una vida en gracia divina, esto también con el fin de ser merecedores de descansar en paz cuando muramos. 

El 25 de diciembre, sin embargo, se ha juntado con los festejos de fin de año, que prácticamente se llevan todo el mes, olvidando el verdadero propósito de la Navidad Cristiana, aunque sí se lleve a cabo la Cena de Nochebuena, en la que aún prevalece la fuerte tradición de reunirse en familia, realizar rituales de alabanza y regocijo por el nacimiento del Hijo de Dios, compartir obsequios y desearse todo tipo de cumplidos y parabienes. Esto es muy bueno porque fortalece los lazos familiares, pero hacerlo sólo por unos minutos y sólo este día no es suficiente, porque el resto de los festejos más banales ensombrecen la magia de un día tan especial en el que el hijo de un Dios ha nacido. Se le da más importancia a la francachela, vanidad y placeres mundanos en medio de una celebración espiritual que debe ser altamente respetada y tomada en cuenta por lo que realmente representa. 

No cabe duda que la fiesta es lo de los seres humanos, cosa que no está mal, ya que nos genera alegría, camaradería y buen humor. Pero, la fiestas animadas por el alcohol y las drogas suelen sacar de control a quienes los consumen, convirtiéndose en fiestas insanas  que despiertan enojos, disgustos, alteraciones, molestias y todo tipo de animadversiones que terminan muchas veces en riñas o tragedias.

Si bien el nacimiento de Jesús es motivo de fiesta, el verdadero sentido debe ser Él y lo que significa en materia de fortalecimiento del alma, para llevar una vida sana en donde quiera que nos encontremos.

En estos tiempos de tanta violencia y problemas políticos, económicos y sociales debemos estar más atentos y concentrados en nuestra espiritualidad para estar más seguros de conducirnos siempre por el camino del bien. Es por ello de vital importancia separar las fiestas banales de lo que realmente celebramos en el mes de diciembre y que no es otra cosa sino el Nacimiento del máximo representante de una de las religiones más grandes del mundo, fecha que nos da la oportunidad de enriquecer nuestro espíritu y recordar cuan maravillosos somos los seres humanos.

Navidad es tiempo de reflexión y de oración, pero sobre todo tiempo de hacer un verdadero compromiso con uno mismo para ser siempre una persona de bien. Navidad es la oportunidad de agradecer con humildad al creador por todo lo recibido. Navidad es reconocer que hemos venido a este mundo a disfrutar de sus maravillas y placeres siendo respetuosos y amorosos. No olvidemos que el verdadero motivo de la Navidad es Jesús y todo lo que significa ser miembro de su Iglesia.

En general, para todos, las fiestas decembrinas deben servir para reflexionar, agradecer, y hacer compromisos muy formales para ser mejores personas, que tanta falta le hacen al mundo en este momento.

En esta nota:
  • 25 de diciembre
  • Navidad
  • Espíritu navideño