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El viejo PRI

GUASAVE

Aunque todavía falta algo así como un año para que se inicien formalmente los procesos que para la designación de sus candidatos a diputados federales llevarán a cabo los partidos políticos en los ocho distritos electorales de Sinaloa, desde ahora se advierten escenarios diferentes a los que en los últimos tres o cuatro años le han complicado su existencia al PRI.

Haciendo un lado al PRD que a estas alturas es, en la tramoya estatal, un cero a la izquierda, pero donde no se descartan algunos leves sacudimientos por la pelea de migajas de sus tribus, será entre la ala malovista del PRI y su aliado el PAN en el que quizá se produzca un "choque de trenes".

Cuando de la disputa por los espacios de poder se trata, en los partidos políticos, nunca mesura y madurez han sido sellos distintivos, lo mismo en la conducta de los participantes en la puja por las candidaturas, que en los "notables" que operan las decisiones.

Generalmente las luchas hacia el interior de los partidos comienzan y terminan en terribles sainetes. Antecedentes hay montones, pero para no ir muy lejos hay que recordar las desgreñadas que se dieron los grupos partidistas el año pasado.

Tal vez no fue el caso del PAN, que por un lado su única opción real era Armando Leyson, y por otro que bajo las órdenes del grupo en el poder, su dirigencia estatal y pueblerina no tuvieron más remedio que someterse por así convenir a ambas partes, pero eso fue una circunstancia política a la que a lo mejor, por lo que se ve, no enfrentará de nuevo.

De alguna manera confrontado en la actualidad el PAN "duro" con la corriente malovista, pues no lo ha tratado del todo bien, es posible que ahora sí los aliancistas se desmoloten entre sí.

Ya se percataron los blanquiazules sobre la posibilidad que el grupo en el poder, para las elecciones del 2015, vaya a "poner" a sus candidatos, creándole condiciones poco favorables y propiciar que el panismo pierda la mayor parte de los distritos.

En ese sentido en los comicios del año pasado ya tuvieron las experiencias de los municipios de Ahome, Salvador Alvarado y Culiacán, plazas en las que la corriente malovista impuso a priistas que no lo son tanto, pero que sí son muy afines a ella. Para "tapar el ojo al macho", a cambio en el centro negociaron Guasave y Angostura para el panismo.

Sin embargo en el asunto de las diputaciones federales que estarán en juego el 2015, todo hace indicar que el PRI autoritario de Peña Nieto, cuyo rigor ya están padeciendo en distintos frentes los malovistas, no va a hacer concesiones de ningún tipo.

Favorecer a las estructuras del PRI mediante los controles de gobierno, con todo y que parezca ser del PAN, para sacar adelante al proyecto del gobierno federal a fin de que el PRI tenga el control del Congreso de la Unión, es algo que se ve venir, sin necesidad de ser adivinos.

Hacer ganar a seis o siete priistas, si no es que de plano obtener el "carro completo", otros tantos distritos electorales de Sinaloa, podría ser la contribución de Sinaloa para que el sistema presidencial empiece a aflojar el "torniquete estrangulador" que le tiene puesto en el pescuezo a la nomenclatura gubernamental del estado, para mala suerte de los sinaloenses.

Dentro de ese contexto, con miras a la elección de los candidatos a diputados federales, lo que se percibe es que dado el poder vertical que ejercen desde Los Pinos, por lo que al proceso del PRI en Sinaloa, todo apunta a que habrá de deslizarse con tersura y tranquilidad, sin que nadie quiera salirse del carril.

Tan sólo hay que recordar que hoy de nuevo, es el viejo PRI, el autócrata, el que ejerce el poder presidencial.