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Opinión

Elina Chauvet

HISTORIAS DE VENUS

Por Jacqueline López Leal

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En nuestro colectivo, Historias de Venus, en este mes de marzo, dentro de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, decidimos a manera de reconocimiento, entregar el mérito a la “Mujer Historias de Venus”, para darle voz, darle rostro, que la sociedad se entere de lo que hacen estas mujeres valiosas y valientes, que rompieron con lo establecido en cada uno de sus campos, y también en la sociedad.

Sobre la artista Elina Chauvet (1959), una de nuestras galardonadas, nació en Casas Grandes, Chihuahua. Su proceso artístico gira en torno al artivismo y al feminismo, el cual indaga e investiga sobre los procesos sociales y la violencia hacia las mujeres. 

Al llegar al artivismo, comparte la artista, “fue a través de un hecho doloroso en que perdí a  una mujer muy querida, mi hermana. Fue víctima de violencia doméstica, y esto disparó una serie de emociones tremendas, y pues yo empezaba a crear arte. El arte para mí fue una terapia, ahí empecé a sacar mis emociones y a madurar, a hacer conciencia en el tema de la violencia a las mujeres, y no nada más a la doméstica, sino también a todas las formas de violencia en que históricamente hemos padecido, y que se fue normalizando en la sociedad”.

Fue de esta manera como nació la instalación de arte público, Zapatos rojos, es un símbolo internacional, es un proyecto que promueve la no violencia a las mujeres. Siendo esta su obra más representativa, iniciada en el año 2009 en Ciudad Juárez, obra replicada en México y en diversos países, entre ellos, Italia, Noruega, Argentina, Chile, Paraguay, España, Ecuador, Estados Unidos, Canadá, Brasil,  África, y muchos más. 

Mucha veces, el dolor genera cosas importantes, cambios. Es a través de esta obra que inicié hace 14 años, y fue esta reflexión de trabajar con el arte, ir madurando, ir creciendo como artista, pero también ir reflexionando sobre esta problemática mundial. Funciona a través de réplicas la obra, viaja conceptualmente generando conciencia social. La obra no es la instalación, la obra inicia desde que empieza la recolección de zapatos y talleres de pintura, y termina con la instalación de un espacio público. En este proceso de pintado, el objetivo es generar redes de trabajo, que  se expande la conciencia que genera y surgen otros proyectos, que siguen trabajando después sobre la misma temática. Eso es lo que hace el proyecto. Sin participación de la comunidad no hay obra.
Elina cuenta con múltiples exposiciones individuales, colectivas y participaciones en ferias y Bienales en México, Sudamérica, Estados Unidos y Europa, destaca su participación en la Bienal del Merco Sur en Brasil 2020 y la Cuarta Bienal del Sur en Caracas, Venezuela, 2021. 

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Actualmente radica y trabaja en la ciudad de Mazatlán. Por ello es hoy una “Mujer Historias de Venus”.

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