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Eloy Urroz

EL ARTE DE NOVELAR

Atreverse a contar lo que Eloy Urroz cuenta en La mujer del novelista, publicada por Alfaguara en abril de 2014 en México, significa que el autor tiene un compromiso innegable con su poética y que no teme a los fagocitos que nunca faltan. Significa también un compromiso con el género más allá de sí mismo donde cualquier sentido interpretativo se queda corto y la verdad de las mentiras que pregonaba el maestro Vargas Llosa palidecen. Desde luego: es una novela confesional. El narrador exterioriza que lo enfrenta su mujer: "dice que necesito el delirio, la destrucción y el caos para crear y que la he metido en mi locura para poder escribir puesto que soy incapaz de inventar nada que no sea autorreferencial." Como se puede ver, hay infiernos que es mejor desconocer. "Entre la cara y el espejo/ cuántos abismos…", dice el poeta León Cartagena, y es en ese espacio misterioso y profundo donde transcurre parte de la novela de Eloy Urroz, que nació en Nueva York en 1967. Con un estilo holgado, desprejuiciado, desarrolla sus voces narrativas pero no entrega los misterios. Digamos que al llegar al espejo un resplandor diluye parte de los hilos que parecían tensos y seguros para convertirlos en remembranza. Después será el recuerdo de los amigos lo que nos regresa a la historia, porque para fortuna de los lectores sus amigos son auténticas convenciones en la literatura mexicana. Por supuesto, es una novela generacional que participa cómo se forma y funciona un grupo de escritores más allá de los asuntos extraliterarios que no son pocos. En estos recuerdos se evidencia la voracidad lectora de Urroz, que por lo que expresa siempre vivió con un pie en la realidad y otro entre las páginas de alguna novela o volúmenes de poemas, porque también ha publicado cinco libros de poemas. Abro una página al azar y están Melville, Poe, Stendhal, Maupassant, Kafka, Márai Cernuda y Donoso, jefes indiscutibles de la literatura universal. Nos cuenta la vida íntima de algunos talleres literarios donde aprendió mecanismos de escritura, conoció chicas guapas y sumó fuerzas con compañeros con los que tarde o temprano terminó compitiendo. Esa postura tan humana y tan real en el mundo de las generaciones. La mujer del novelista es una novela intimista; aunque está llena de espacios cerrados donde pasa de todo, se halla colmada de viajes, momentos épicos y de humor que fortalecen la historia. Cada revelación puede ser una revelación colectiva de lo que ocurre al interior de una pareja que ha conseguido vivir dieciséis años juntos, ha procreado dos hijos y han extraviado el punto de equilibrio, ese que consigue que una relación continúe sin explicarla. Rápidamente se manifiestan las voces que nos pondrán al tanto y se notan momentos que no son una variación sobre el mismo tema, sino la esencia de una vida y de un temor. La distinción de la voz de la mujer, por ejemplo, se vuelve directa y hasta romántica, pero no termina de revelar la tendencia completamente, y es donde el problema se convierte en una lección de vida. "Volví a Arles contenta pero sicológicamente destrozada", confiesa como para enriquecer una cotidianidad antigua y movediza. La vida de una mujer es interesante por sus matices. Eloy y Lourdes son una pareja que se va de Estados Unidos a vivir a la campiña francesa durante un año. Eloy lleva el plan de escribir una novela diferente por sus personajes y los asuntos que trata, que mostrará poco a poco; además planteará a su mujer la necesidad de divorciarse. Lourdes no lleva plan concreto; está para apoyar a su marido y a sus hijos e intentar explicarse los derroteros de su vida. Cada una de estas posturas se verán multiplicadas y enriquecerán la prosa que en ningún momento deja de ser interesante. Ninguna mujer reprocharía a Lourdes sus arranques de ira, y ningún varón reclamaría a Eloy sus intentos por enderezar el rumbo de su vida. Es una novela total, en cada página hay un hallazgo que tendrá que ver con los seres que por aquí gravitan, o con la vida como esencia pasmosa del pensamiento. "El amor tiene un sentido recóndito e inescrutable que se me escapa…" revela Eloy. Quien no comparta esta verdad que tire la primera piedra. La mujer del novelista es una novela poblada, no sólo de extrañas y encontradas emociones, sino de cierta gente que por su importancia han hecho la historia del mundo, como Octavio Paz, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Simone de Beauvoir. Eloy Urroz es un hombre acucioso, un convencido que no siente las horas cuando trabaja en una obra como la presente. Desde luego, es una novela para personas atrevidas.