Opinión

Emilia Obeso

Por: Marco Antonio Berrelleza

Comisionada a la Dirección General de Educación, después de haber sido sacada de la dirección de la Escuela Normal de Sinaloa, por un movimiento estudiantil, la profesora Emilia Obeso López, el 20 de marzo de 1967, solicitó al director de esa dependencia, el profesor Jesús Lazcano Ochoa, la jubilación:

“Ante la imposibilidad física para seguir atendiendo las responsabilidades que significan los nombramientos de que disfruto hasta esta fecha, o sea los de Director de Escuela Normal y catedrática de Técnica y Práctica de la Enseñanza con 18 horas semanales (esta última comisión por espacio de 35 años), además de otras causas que son del conocimiento de usted, pues tengo entendido que mi estado de cansancio y enfermedad es de todos conocido”. 

En respuesta se le concede licencia tras licencia con goce de sueldo. Tomando una decisión propia, la subdirectora encargada de la Dirección General de Educación, la profesora Angelina Viedas de Gómez, la da de baja de la Normal.

Dos años más tarde, en mayo de 1969, la Dirección de Asuntos Jurídicos del Congreso del Estado dictamina positiva la jubilación, tomando en consideración que la profesora tenía 50 años y 10 meses sirviendo al estado. Poco después le otorgan la jubilación. Para ello, tuvo que renunciar en julio de 1969 a la dirección de la Normal y a sus 15 horas en la materia de Enseñanzas Normales.