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En el desprestigio

LOS MOCHIS

El alcalde de Ahome, Arturo Duarte García, ha manejado con desatino el caso del director general de Servicios Públicos Municipales, Miguel Ángel Gutiérrez Bazúa, quien confesó que cometió una ilegalidad al construir una barda que bloquea la calle Leyva a la altura de su fraccionamiento Las Haciendas, al sur de la ciudad.

La soberbia del poder y los intereses de amiguismo y de grupo lo han cegado para darle una salida al problema que lastima su imagen cada día que pasa porque no se ha establecido una acción institucional uniforme mucho menos una coherente política de comunicación.

Sólo es cuestión de revisar las acciones institucionales y la postura pública del alcalde y de su equipo cercano para ver el desastre en que convirtieron un caso sencillo de resolver. Por un lado, la Dirección de Desarrollo Urbano inició un procedimiento administrativo del caso para hacer prevalecer el trazo de la calle, en tanto la Dirección de Inspección y Normatividad aduce que no hay nada firme que establezca que la rúa atraviesa el fraccionamiento. Esta última dependencia, a cargo de Humberto González, quien fue cuestionado por su nombramiento en medio de acusaciones de fraude en el proyecto La Lechiguilla, espera el resultado del deslinde, como si eso no estuviera ya establecido.

Pero la postura pública del alcalde Arturo Duarte García y el síndico procurador Carlos Alberto Anchondo Verdugo es de completa exoneración de Gutiérrez Bazúa, ya que estos resolvieron que no cometió ninguna ilegalidad. Duarte García dijo que no sancionará ni cesará a Gutiérrez Bazúa y, todavía peor, que este no quitará la barda, fachada de barda o lo que sea hasta que llegue la Leyva al fraccionamiento.

O sea la barda la va a dejar toda su administración, con lo que se correría el riesgo de que, dicen los abogados, el empresario, metido a servidor público, haga antigüedad y reclame la posesión pacífica de la franja de calle que está en su poder. En tanto, el desprestigio y la pérdida de credibilidad del presidente Arturo Duarte y su gobierno, van en aumento, pero aún no toca fondo y para que ello no ocurra se debe de tomar la decisión que tarde o temprano se hará: quitar la barda o como se le llame.