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Opinión

Encrucijada sinaloense

Por: Aarón Sánchez

El estado de Sinaloa está frente a una verdadera encrucijada: permanecer como hasta ahora o cambiar. Ignorar el nuevo contexto político o ser protagonista en él. Profundizar el rezago económico y social, o ser parte activa de un nuevo proyecto nacional. La decisión que se tome tiene que ser rápida y sin titubeo alguno. Hay que asumir que las cosas no están nada bien.

Hoy, la entidad está al margen de las nuevas prioridades nacionales. Es necesario desplegar una estrategia económica y social muy diferente a la que se ha seguido hasta ahora. Es preciso pactar con el nuevo gobierno federal acciones regionales de alto impacto para estimular la economía y el bienestar social. No hay matices: se está o no se está en el nuevo proyecto nacional. 

Hay objetivos cuya atención es ya ineludible. Es necesario abatir desigualdades y ofrecer mejor calidad de vida a la población. También promover la actividad productiva regional y lograr la tan anhelada seguridad pública. Además, se tiene que garantizar total transparencia en el ejercicio de gobierno y promover nuevos mecanismos de participación social en las decisiones públicas.

También se requiere rediseñar la administración pública y racionalizar el ejercicio del gasto gubernamental para generar mayor inversión en infraestructura y en programas sociales. Además, a partir de ahora las leyes y las acciones de gobierno tienen que surgir de una consulta pública para evitar decisiones que dañen la actividad productiva y a la sociedad en general.

El país exige ahora que la sociedad ejerza control sobre quienes están en el poder y necesita que los ciudadanos participen en las decisiones. Sinaloa está paralizado porque la sociedad no tiene voz y carece de mecanismos de control sobre lo público. Esto es lo que tiene que cambiar. El nuevo gobierno federal espera una iniciativa desde lo local.

También se hace necesario construir una nueva relación, más intensa, más útil y realmente productiva, entre las tres instancias de gobierno. Los tiempos son propicios para empezar y hacer cosas de manera diferente. La sociedad de hoy es diversa, plural y más participativa. Se ha dado cuenta que su movilización puede cambiar las cosas. Ya no existe la docilidad de antes.

Por ello, hay que crear nuevos mecanismos de participación social. Pero ahora también es necesario exigir a los organismos ciudadanizados ya existentes que superen su parálisis, que dejen atrás la inercia que les envuelve, y que abandonen la perniciosa actitud de siempre dejar hacer, dejar pasar. Esta postura ya no beneficia a nadie. 

A lo largo de muchos años se han incubado los problemas y los rezagos. Hacia el futuro inmediato, es necesario garantizar la estabilidad política y cuidar la gobernabilidad. La encrucijada que ahora enfrenta Sinaloa exige tener la firme decisión de cambiar, de ser diferentes, de hacer cosas mejores y ser protagonistas del nuevo tiempo mexicano.