Opinión

Encuéntrense las diferencias

EL ASALTO A LA RAZÓN

Por  Carlos Marín

“Prefiero que mis perritos coman carne de estas mujeres a que ellas sigan respirando mi oxígeno…”, se le oye decir al feminicida serial ante un perito de la Fiscalía del Estado de México.

Verlo y escucharlo haciendo su autorretrato remite a los criminales apodados El Pato, El Jona y El Chereje narrando con soltura cómo asesinaron, quemaron y se deshicieron de los restos de los normalistas de Ayotzinapa.

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Ellos confesaron su participación en el tumultuario crimen cometido hace poco más de cuatro años (quedaron más de dos horas de video que no dejan lugar a dudas), y dieron pormenores espeluznantes que sus defensores oficiales y oficiosos pretenden sean ignorados en tribunales porque, arguyen, “fueron obtenidos bajo tortura”.

Secuestrador, asesino, violador de cadáveres y descuartizador, el monstruo de Ecatepec detalla con la mayor naturalidad lo que les hizo a sus víctimas.

Derechos Humanos de la ONU, los expertos de la CIDH y los alcahuetes nativos que vienen engañando a los padres de Los 43 tienen ahora otro atractivo prospecto para luchar por su libertad...

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