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Engañar con la verdad

ITINERARIO POLÍTICO

Nadie, con un mínimo de información, debe llamarse a sorpresa porque la bancada del PRD en el Senado decidió abandonar la mesa de diálogo de las leyes reglamentarias en materia energética. ¿Y por qué no es sorpresa?

Porque si apostamos al rigor, todos saben que los legisladores del partido amarillo son absolutamente congruentes con su postura de combate sistemático a la reforma energética. Dicho de otro modo; todos saben que tanto los radicales del PRD, como los de Morena y los oportunistas de otras corrientes de la "chabacana" izquierda mexicana, tienen en la zanahoria de la privatización energética buena parte de su capital político para 2015 y 2018.

Y si hoy los radicales amarillos argumentan que PRI y PAN violaron las reglas para el debate, ayer inventaron patrañas como esa de que el futbol vuelve idiotas a los pueblos o las 10 preguntas de Cuarón, y mañana seguramente lanzarían una bola de humo sobre tal o cuál engaño, para impedir, retrasas, boicotear y reventar la reforma energética; una enmienda constitucional que ya no tiene regreso.

Incluso, los legisladores del PRI y el PAN debieran saber que a estas alturas resulta hasta ridículo, necio y ocioso discutir con quienes no quieren discutir; debatir con aquellos que rehúyen el debate y pactar con quienes traicionan en forma sistemática el espíritu del parlamento, como ocurre con todos o casi todos los políticos de las llamadas izquierdas mexicanas.

TANTO PECA EL QUE MATA LA VACA…

En todo caso lo cuestionable de la postura radical y hasta retrógrada del PRD y de otras formaciones de izquierda –respecto a su intención de destruir las leyes reglamentarias en materia energética--, está en otro lado. Y sólo basta acudir al viejo refranero popular para concluir que "tanto peca el que mata a la vaca, como el que le sujeta la pata". ¿Y eso qué?

Casi nada, porque en el caso de la boicoteada reforma energética la culpa es compartida tanto por el PRI como por el PAN, además del gobierno de Enrique Peña Nieto. ¿Por qué? Porque a lo largo de todo el periodo de negociación de las reformas producto de El Pacto, entregaron al PRD y a otros grupos de la llamada izquierda –como Morena--, todo aquello que pidieron. Les dieron a manos llenas; "incluso copeteado", a cambio de no convertir su oposición y crítica a las reformas energéticas, en un dique insalvable.

Hoy, sin embargo –y como ha ocurrido en muchas otras ocasiones--, tanto el PRD, como Morena y otros grupos de la izquierda radical no cumplieron la palabra empeñada. ¿Y cuál era esa palabra? Que si bien no aprobarían la reforma, tampoco se convertirían en un obstáculo insalvable.

Y es que, como se recuerda, la parte delicada del tema -que era la reforma constitucional en materia energética-, pasó sin pena ni gloria en el Congreso, en medio de una izquierda que amagó con pataleo, pero cuya reacción no pasó a mayores. Es decir, que en esa parte todos cumplieron su respectivo compromiso.

¿VERDAD O ENGAÑO?

Sin embargo, el problema empezó cuando tanto el PRD como Morena decidieron utilizar el mentiroso estandarte de la supuesta privatización petrolera, como arma político electoral con miras a 2015 y 2018. Es decir, arrancó una disputa entre el PRD y Morena, para presentar ante la opinión pública la imagen y los hechos más radicales contra la reforma energética.

Los candidatos de Morena y del PRD, cada cual por su lado, recorrerán el país con la zanahoria de que 2015 y luego 2018 serán elecciones en donde se decidirá no sólo una consulta nacional contra la reforma energética, sino una suerte de plebiscito contra el gobierno de Peña Nieto. ¿Tienen dudas? Las evidencias están a la vista de todos.

1) El partido familiar de AMLO, bautizado como Morena, tendrá su registro luego de la elección federal de 2015. A cambio de ese registro, el señor López Obrador literalmente desapareció de la lucha callejera contra la reforma energética.

2) Frente a la realidad irrebatible de que Morena no sólo contará con su registro sino que se convertirá en el peor enemigo del PRD, los amarillos debieron subir el tono y el precio de su negociación con el PRI y el gobierno de Peña Nieto, en las materias energética y de telecomunicaciones.

3) Es decir, que por un lado el PRD debe aparecer como el partido más radical de la izquierda –más radical incluso que Morena--, para impedir que el partido de López Obrador los rebase por la izquierda extrema y radical. Por eso las posturas radicales de Jesús Zambrano quien, por increíble que parezca, se presenta dentro y fuera del país como más radical que le propio AMLO, en la materia energética.

4) Y por el otro lado, el PRD debe cumplir sus compromisos con el PRI y el PAN, sin fracturar los acuerdos básicos, pero sin aparecer como aliado incondicional. Por eso, el pasado viernes los senadores amarillos desertaron de la mesa de negociación para elaborar los dictámenes en materia energética.

5) Con ese lance, la dirigencia del PRD –en manos de "Los Chuchos"--, no sólo le habrá arrebatado las banderas al grupo radical de Bejarano y Padierna y no sólo habrá rebasado con su postura radical al propio partido Morena, sino que en su negociación y diálogo en la Cámara de Diputados empleará una estrategia de diálogo y propuestas. Es decir, en un mismo tema jugará con dos cartas opuestas.

6) También por eso, y para mantener un equilibrio entre los compromisos internos y externos, los senadores se levantaron de la mesa y advirtieron que regresarán hasta que los dictámenes sean discutidos en el pleno. Entonces habrá nuevos pataleos, gritos y sombrerazos, abandono de tribuna y acaso otro espectáculo mediático. Pero nada más. La ganancia es que nadie los podrá acusar de comparsa con el gobierno y el PAN.

Lo interesante es que a pesar de que buena parte del grupo de "Los Chuchos" comparten las reformas energéticas, no pueden rendir la plaza a los radicales, a riesgo de que AMLO y su Morena se queden con esa plaza, o que se convierta en la herramienta para que la mafia de Bejarano se reconstruya dentro del PRD.

Al final, el PRD hace lo que tiene que hacer; malabares de equilibrio político, para no ser derrotado por las potentes fuerzas internas que lo someten y por las presiones externas como Morena, que están a la espera de un manotazo. Y en efecto, el PRD engaña a los ciudadanos, pero engaña con la verdad; la verdad de que, a pesar de todo, habrá reforma energética. Y en 2015 y 2018 la bandera será esa; la reforma energética. Al tiempo.

www.ricardoaleman.com.mx twitter: @ricardoalemanmx