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Entonces, ¿siempre sí?

NUESTRA OPINIÓN ESTATAL

No existe absolutamente congruencia alguna en lo que una vez el gobernador Mario López Valdez, mostrando mano dura, dijera a sus colaboradores que quién aspirara a un cargo de elección popular, tendría que dejar el puesto, a lo que sucede ahora.

Dicho de otra manera, Malova intentaba en su momento, ser el hombre que, además de querer convertirse en "el mejor gobernador que haya tenido Sinaloa", hacer sentir a sus subalternos que la política en Sinaloa la manejaba él.

Tuvo sus desplantes el gobernador. Metió en cintura a algunos que intentaron ignorar su mandato e incluso mandó avisos subliminales a otros, destituyendo del cargo ipso facto a quienes no comulgaban con su proyecto político (?).

Una de las víctimas fue sin lugar a dudas el otrora titular de la Secretaría de Desarrollo Económico, Roberto Cruz Castro, quien cometiera el error de haber dado a conocer pública y anticipadamente, el pasado 8 de noviembre en la ciudad de Los Mochis, sus aspiraciones a ser candidato por la gubernatura de Sinaloa. Cruz Castro fue víctima de un escarnio político y mediático; en el pecado llevó la penitencia. Rebasó la línea trazada por Malova y cavó su tumba política.

Hoy las cosas cambian radicalmente. López Valdez mete reversa y señala voz en cuello que respetará las aspiraciones de los miembros de su gabinete que pretendan contender por un puesto de elección popular.

Lo extraño de esto, es que Malova dobla las manos precisamente cuando sale a relucir que el titular de la Sedeshu, Juan Ernesto Millán Pietsch, anda en campaña abierta con miras a el proceso electoral del 2015. ¿Que o quién le hizo cambiar de parecer al gobernador?

Con la clara campaña de promoción personal que hace JEMP, pudiera estar violando la Ley de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos del Estado de Sinaloa. ¿También permitirá Malova esto?