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Entre "no se puede" y "no se debe"

RINCÓN BEISBOLERO

Tragedia. El del viernes, era uno de esos juegos que los Mayos de Navojoa podían perder, pero no debían perder. Lorenzo Bundy jugó sus cartas a lo primero y la apuesta le salió cara: el swing de Daryle Ward enterró las aspiraciones de la tribu y de un 5-0 en contra, salió en 6-5 a favor de los Naranjeros de Hermosillo.

Juego que para algunos, de cierta manera, marcó ya la XLV serie final de la LMP aun y que se debían esperar al resultado de anoche, con el cual las cosas se podían empatar a dos triunfos para cada lado.

¿Que no le funcionaron los relevos a Bundy? Cierto, muy cierto, Ni quien pensaría que Zech Zinicola y Luis de la O fallarían de tan fea manera y que Misael Valenzuela serviría el disparo que atinadamente, Ward conectó para asestar el batazo del triunfo.

Pero de fondo, a Bundy se le pueden cuestionar varias cosas: 1) sacar a su abridor Salvador Robles tras 7 entradas en blanco de apenas 77 lanzamientos, con gas para tal vez una entrada más; 2) aguantarle a Zinicola no dos sino o tres bateadores, todos llegando a salvo y 3) no jalar por su taponero estelar para un relevo de 4 o 5 outs, se quedó con José Manuel López tal vez para una situación de salvado.

En esencia, se le podría cuestionar a Bundy haber manejado no para un juego clave sino para "apenas" el tercero de la serie. Y entre uno y otro, créanos, hay mucha diferencia.

Triunfantes. De todo lo anterior, ningún demérito hay para los Naranjeros triunfantes. Tomaron lo que se les dio, tuvieron la oportunidad y no la desaprovecharon.

Méritos para sus bateadores, sobre todo para Ward, y el relevo de dos entradas y un tercio de Noel Fernando Salas, el ahora taponero, sin siquiera el manager Matías Carrillo pensar en jalar en la novena por Jason Urquídez. El "Coyote" jugó por el "hoy" y no en el "mañana".

En los tres primeros juegos, los Naranjeros no han jugador mejor o más bonito que los Mayos pero sí han sido más prácticos. Han sido fieles a su estilo, como el boxeador que va al counter punch y que espera el momento decisivo para asestar su mazazo.

Nathan Reed se vio superado y aun así sacaron el resultado a su favor. En eso hay mérito, ni duda cabe.

Escenarios. El juego de anoche pasaba a ser el clave para los Mayos y del resguardo para Naranjeros. Los primeros se la estarían jugando con Héctor Velázquez en la loma y los visitantes con Édgar González. Buen duelo en el papel, previo a la situación ya clásica de Perogrullo de "o el 2-2 o el 3-1".

Que si ninguno de los dos equipos quiere perder y a ninguno le conviene la derrota, los Mayos son a los que menos les vendría bien un descalabro. La serie final, a querer o no, entró en su fase decisiva.

Sospechosismo. Detalle grande de la postemporada de la LMP es que los Mayos habían disparado 27 cuadrangulares, cifra que desde ya es récord y que lo menos que podría hacer es levantar suspicacias.

Un orden al bat que pone en línea a Jon Weber, Luis Fonseca, John Lindsey y Wes Bankston, aderezado por Rolando Acosta y el refuerzo Chris Roberson (dio once en la temporada regular) no debería ponerse en entredicho.

Por eso suena desproporcionado que surjan versiones tan absurdas (por no decir otra cosa) como mencionar el de bats alterados y que se levanten rumores al respecto citando como fuentes tanto a jugadores de equipos rivales lo mismo que "la intuición periodística". De eso al chisme, ni quien note la diferencia.

A veces se pierde de vista que no es que se le pierda el respeto al beisbol ni que se le quiera ver la cara de tonto al aficionado, simplemente que se olvida que ya se fueron los tiempos de "Memín Pinguín" y del "Alarma".